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Reportaje a la contra

La pesca de Peñíscola no olvida su peor tragedia

 

Tras el temporal se decidió la construcción del actual puerto de Peñíscola, que aportó una mejora en las condiciones de seguridad. - ROIG

BARTOMEU ROIG PEÑÍSCOLA
31/01/2018

La historia de los pueblos está marcada por sus tragedias. En el caso de Peñíscola, el sector de la pesca recuerda, en cada celebración de San Pedro, el temporal ocurrido hace 107 años y que segó las vidas de mucha gente del municipio. Por ello, en la entrada del puerto hay una placa que homenajea a las víctimas.

Los hechos comenzaron el 31 de enero del 1911, cuando los marineros salieron a faenar como cada día. Las condiciones meteorológicas eran levemente adversas, pero a medida que avanzó la jornada, la intensidad de la lluvia y la fuerza del viento de Levante originó un enorme temporal que arrasó en pocas horas buena parte de la costa mediterránea. Muchos tripulantes lograron llegar a puertos próximos, pero otros perecieron, con unas barcas a merced del fuerte oleaje y sin posibilidad de llegar a tierra en condiciones. Mientras, decenas de personas contemplaron desde las murallas el panorama de los pesqueros que no regresaron.

En un principio se pensó que las víctimas mortales fueron 27, pero una investigación realizada por Vicente Oms en la publicación Peñíscola, Ciudad en el Mar, dentro de una completa monografía sobre esta catástrofe, elevó la cifra a 34. Se trata de gente de la localidad que pereció en esas circunstancias, cuyas embarcaciones tenían establecida base en diferentes enclaves del litoral.

Hasta hace unos años, el conocido como Temporal de la Candelera era un asunto casi desconocido en el imaginario colectivo. Los efectos de esos tres días se dejaron sentir tanto en las familias afectadas como en el propio negocio. Hubo quienes decidieron dejar su pueblo para seguir su labor en muelles más seguros, mientras que la corriente de solidaridad llegó tanto desde las autoridades de la época como de benefactores nacidos en el pueblo, incluso de puntos cercanos, como Benicarló.

Una de las personas más significadas en la reacción para paliar las consecuencias fue el diputado a Cortes por Vinaròs, Ramón Saiz de Carlos, que además de velar por las ayudas a los damnificados hizo arduas gestiones que dieron como resultado la construcción de un puerto al sur del tómbolo. Una instalación que aportó más seguridad a los profesionales de este oficio.

Evolución

¿Podría repetirse un drama parecido actualmente? Los pescadores de ahora piensan que no, gracias a los avances tecnológicos que se han incorporado a lo largo de las décadas. Uno de los principales fue la inclusión de motores en las barcas, que hasta entonces se movían gracias a las velas. También existen diferentes mecanismos de comunicación que alertan de incidencias en el agua, y medios de salvamento. A día de hoy, la fiabilidad de las previsiones del tiempo haría casi imposible ir a faenar ante unas condiciones tan adversas. Aun así, recuerdan que el mar siempre merece su debido respeto.

comarcas@epmediterraneo.com