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crisis sanitaria

La flexibilización de la cuarentena provocó aglomeraciones y el Gobierno argentino quiere volver hacia atrás

Miles de personas salieron a correr por los parques o andar en bicicleta, la mayoría sin tapaboca, en la ciudad de Buenos Aires. "Por la velocidad de contagios, deberíamos estar en cuarentena absoluta", dijo preocupado el presidente Alberto Fernández

 

Desde la noche del lunes, la capital argentina se pobló de corredores sin tapaboca. -

ABEL GILBERT
11/06/2020

Argentina reportó 18 muertes y 1.226 nuevos casos positivos por coronavirus.  Las víctimas fatales suman 735 y los infectados 25.987. Pero el Gobierno teme que la pandemia se acelere antes de la llegada del invierno, el 21 de junio. La preocupación se acentuó a partir de la flexibilización de las restricciones en la capital, donde se concentran más de la mitad de los contagios. El pasado lunes miles de habitantes de la ciudad de Buenos Aires salieron a las calles y parques a correr, usar bicicletas y patines durante las horas nocturnas establecidas. Buena parte de ellos no usaron tapabocas y eso generó especial inquietud en el presidente Alberto Fernández.  A su criterio parte de los argentinos "se relajó" a partir de la moderada permisividad dispuesta. "Por la velocidad de contagios, deberíamos estar en cuarentena absoluta", dijo. Las cifras son muy bajas en este país respecto al vecino Brasil, donde el covid-19 tiene efectos mucho más letales. Sin embargo, Fernández cree que "tendríamos que estar en la fase uno".

Las escenas de multitudinario esparcimiento nocturno alarmaron al presidente. "Cuando vi los que salieron a correr automáticamente le escribí a Horacio (Rodríguez Larreta) y le dije 'esto está mal'", contó sobre su mensaje al alcalde capitalino.  "Si digo que pueden salir a una plaza y se me llena, la duda que me queda es si la solución es volver atrás o poner más plazas", señaló el mandatario. Reconoció que el alcalde enfrentaba una "demanda fuerte" en favor de cierta apertura. "Lo entiendo a él y lo estoy ayudando a encontrar una solución. Hay que ponerse en el lugar del que gobierna".

El presidente remarcó que tiene un dialogó "muy bueno" con las autoridades de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, criticó en términos severos lo que ha ocurrido desde el lunes en los espacios públicos de la capital. "Esta flexibilidad repercute en la cadena de contagio. Lo que vimos era totalmente predecible. Se hizo igual y obviamente va a traer sus consecuencias", sostuvo. "En la provincia estamos en una situación muy delicada. Buenos Aires concentra casi el 60% de la pobreza del país, tiene más de 1800 asentamientos (marginales) y las cuestiones habitacionales no son las mismas que en la capital, por lo tanto, el esfuerzo que tenemos que hacer es mucho más grande".

Trasfondo político

Para Berni el trasfondo de la apertura ha sido político. Rodríguez Larreta pertenece a la coalición de derechas que lidera el ex presidente Mauricio Macri. La mayoría de sus dirigentes se han opuesto a los rigores del aislamiento social y llegaron a decir que Fernández se "enamoró" de la cuarentena. Pero, además, hay tensiones entre el Gobierno y sus adversarios por el proyecto de expropiación de una de las empresas agroexportadoras más importantes del país, Vicentín, que está camino a la quiebra a pesar de haber recibido creditos millonarios de la banca pública durante la administración Macri. Vicentín aportó una importante cantidad de dinero para su fallida campaña por la reelección. El PRO ha promovido caceroleadas en la noche del miércoles contra la decisión tomada por Fernández respecto del futuro de la firma. Para la derecha, ha sido una medida "chavista".

"Rodríguez Larreta pertenece a un espacio político que tiene que tomar definiciones y acompañar este trance que lleva adelante el pueblo argentino. Está claro que su partido, el PRO, no está alineado ni consustanciado de manera responsable con las decisiones del presidente", señaló Berni. A su criterio, el alcalde acompaña al mandatario peronista "de manera tibia". El ministro de Salud de la ciudad, Fernán Quirós, evitó entrar en polémica y reconoció que la masiva actividad aeróbica en la capital fue un "desahogo" después de 80 días de aislamiento. Quirós reconoció que "el 70% del resultado del cuidado de la cuarentena depende del comportamiento social". No descartó en ese sentido que las autoridades vuelvan sobre sus pasos si se aceleran los contagios. "Cuando tengamos que pedir un nuevo esfuerzo a la ciudadanía se lo vamos a pedir".