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LAS CONSECUENCIAS DEL COVID-19

Guía para padres tras el caos por un positivo en el colegio

Miedo, desazón e incertidumbre entre los progenitores por el protocolo de Sanidad ante el contagio de un alumno

 

Dos niños se lavan las manos el primer día de colegio. - RAFA ARJONES

L. GIL LÓPEZ
21/09/2020

La vuelta a las aulas ha supuesto una prueba de fuego para la comunidad educativa. En teoría, queda todo plasmado negro sobre blanco, el famoso protocolo; pero ¿qué ocurre cuando no es así? ¿Cuándo un alumno da positivo por covid? ¿Cuándo no se tiene en cuenta la incertidumbre de las familias para hacer frente a ese golpe? El miedo y la desazón cae a plomo sobre los padres, que no tienen claro el procedimiento a seguir. El siguiente caso ocurrió la semana pasada, en un grupo burbuja cualquiera de un aula cualquiera de un colegio cualquiera de la provincia. Nos puede pasar a todos, hoy, mañana, dentro de diez días... Es el covid.

  1. Un correo por la noche
    Padres acostando a los niños, haciendo la cena o relajados viendo la tele. Hasta que la tranquilidad se ve enturbiada por un correo. Quien está más pendiente del móvil lo ve enseguida, el que desconecta por la noche el teléfono se puede llevar una desagradable sorpresa al día siguiente. El mensaje de la profesora de la clase es escueto pero claro: «Me han informado que un alumno ha dado positivo. No podemos asistir al colegio desde mañana. Sanidad se pondrá en contacto con vosotros para daros las instrucciones necesarias».

    La sorpresa da paso al susto y al bloqueo, en seguida los padres y madres lo comparten en el grupo de guasap del cole, y empiezan a surgir preguntas: ¿puedo llevar al hermano al instituto? ¿Y yo a la hermana al cole? ¿Y el trabajo? ¿Y quién se queda con la niña? Unos y otros van aportando lo que conocen del protocolo, teniendo en cuenta siempre el sentido común. Pero la noche se presenta larga... e inquieta.
  2. Llamada al centro de salud
    Una madre llama al centro de salud el día siguiente a primera hora y le comunican que, menos su hijo, el resto de la familia puede «hacer vida normal». Mientras, hay quien ya ha tenido que pedir permiso al trabajo para no ir porque tiene que quedarse con su hij@. Pasan los minutos lentamente aguardando que llame Salud Pública, pero no hay suerte. Una madre contacta con el teléfono del Consell para casos del covid, y le dicen que solo el menor ha de guardar cuarentena. La situación se complica a los diez minutos: otra madre llama al mismo teléfono y le dicen le contrario, que la normativa ha cambiado «de ayer a hoy» y que hasta que no hayan realizado la prueba al alumno, toda la familia ha de guardar confinamiento. Empiezan a pensar algunos que es mejor hacerse la PCR por la privada y empieza una «subasta de precios», a ver quién conoce el lugar donde hacen la prueba menos cara.

  3. Contacto con la pediatra
    El tiempo pasa muy lentamente y las novedades se suceden: un padre informa que le ha llamado la pediatra, que al niño le harán la PCR al día siguiente, pero solo a él, los demás miembros de la familia, al cole y al trabajo. A otros, en cambio, la pediatra les asegura que ella no puede mandar hacer la PCR y que esperen la ansiada llamada de Sanidad. Tamaño desbarajuste no ayuda.

  4. El colegio informa
    El equipo directivo del colegio, en torno a las cuatro de la tarde, emite una nota para todos los padres, que no termina de tranquilizar a las familias afectadas. «Salud pública ha ordenado la cuarentena a un grupo de convivencia estable de nuestro centro, e informado a todas las personas afectadas». Y es que nadie de Salud Pública se ha puesto todavía en contacto con ellos.

  5. Un poco de tranquilidad 
    Uno de los padres informa que ha hablado con un profesor, el cual le ha comunicado que ha enviado a Sanidad el listado de teléfonos y números SIP de los afectados, que Sanidad lo sabe y llamarán, que la coordinadora covid del centro ha ido a una reunión por la mañana con Salud Pública, y que harán pruebas PCR a todos los alumnos, que estén tranquilos y que si dan positivo, todos confinados, y si dan negativo, solo el niño ha de guardar confinamiento.

    Todos respiran, pero al mismo tiempo crece el enfado porque consideran que la gestión no está siendo clara por parte del centro, que ha faltado comunicación a las familias afectadas, que no puede ser que solo hayan recibido un correo de la tutora y que el resto de la información haya sido por el guasap de padres.

  6. Y pasa otro día
    Amanece un nuevo día, viernes, y llegan nuevas: por un lado, un profesor admite fallos de comunicación y anuncia que van a enviar a los padres afectados un correo con toda la información que la Conselleria les ha proporcionado; por otro, la coordinadora afirma que la llamada de Sanidad puede que la reciban «en 24/48 horas o no, llamará cuando llame». Los padres agradecen esa pequeña luz, solo quieren tener una comunicación fluida con el centro y que les tenga en cuenta.

  7. Nuevo correo
    La Conselleria informa que el menor debe guardar confinamiento y que es posible que la PCR no se realice ni se ponga en contacto con las personas en cuarentena. Que hasta el 29 de septiembre los alumnos no aparezcan por el colegio. Protocolo, protocolo, protocolo. Mientras, los padres, angustiados, empiezan las apuestas, por intentar quitar hierro al drama, de a ver si les llaman y cuándo.

  8. Al fin suena el móvil
    Y, casi a las tres de la tarde, un padre informa que Salud Pública ha llamado: PCR al niño al día siguiente por la mañana. Salen los primeros aplausos en el grupo, llega el goteo de llamadas, ya van por tres alumnos. Pero pronto se rompe la ilusión, no se suma nadie más. A las dos horas, una madre pregunta a qué hospital pertenecen los menores a los que han llamado. ¡Bingo! A todos los que pertenecen a la misma área de salud. Ánimos por los suelos para el resto.

  9. Del desánimo a la alegría
    A las 8.30 horas del sábado, un padre recibe una llamada del otro hospital para que vaya a hacerse su hijo la PCR; a los pocos minutos llaman a otro, vuelve la alegría al grupo.

  10. Positivo
    El primer niño que se ha hecho las pruebas ha dado positivo. Nuevo duro golpe para el grupo. Lo bueno es que el pequeño está bien, alegre y jugando. Al día siguiente tienen que hacer las pruebas al resto de la familia. Mientras, toca esperar el resto de resultados de los compañeros de clase; con suerte, estarán en un día; si no, habrá que aguardar varias jornadas.

    La última y triste sensación de los padres es que van a tener que sus hijos van a encadenar un PCR tras otro durante el curso. Es duro, un sinsentido.
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