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Simón Boccanegra en la ópera de Valencia

Domingo arranca 15 minutos de aplausos

El público puesto en pie ovacionó al tenor madrileño en Les Arts

 

Uno de los momentos más arrebatadores de la producción valenciana. -

13/04/2014

No me extraña que Plácido Domingo, en su incursión ahora en la tesitura de barítono, haya grabado, en el escaso intervalo de año y medio, tres DVD de la ópera ‘Simón Boccanegra’ que volvió a escenificar la pasada semana en el Palau de les Arts.

Si ya su primera encarnación del corsario Dux fue antológica, ahora con el personaje mas asumido en los mejores teatros del planeta resulta insuperable. Ha habido grandes barítonos que han encarnado al dux genovés, desde Gobbi, Milnes, o Capucilli a los más recientes Nucci, Agache o Hampson. Sin duda sus voces de registro central amplio parecen pintadas para interpretar la partitura de Verdi, pero el tenor madrileño sin cambiar para nada el enfoque de su emisión, logra, utilizando ese centro que es más amplio que un ferrocarril, humanizar de tal modo el personaje y otorgarle tal cantidad de matices y de inflexiones canoras, en consonancia con la dignidad del personaje, que no es de extrañar la ovación de más de un cuarto de hora que se llevó en Les Arts con todo el público puesto en pie.

Yo no sé qué pasa cuando canta el madrileño que sus compañeros de reparto se crecen de forma inconsciente para estar a su altura. Domingo, sin pretenderlo, provoca. Es el aura del mito viviente.

El dúo final con Fiesco --excepcionalmente representado por el poderoso bajo Vitali Kovaliov-- en su contraste con la voz lírica de Domingo, quedará mucho tiempo en mi memoria, contando además con la excepcionalidad de excelentes actores. La Amelia de Guaqun Yu unió el primor del canto de su voz cristalina a la morbidez de su emisión para modelar la exquisitez de su encarnación. Asimismo Ivan Magri estuvo a la altura con un Adorno holgado y acometedor.

Pidió, exigió a la orquesta matices impensables y contrastes vehementes y el coro, como es habitual, mas que excelente

Sin lugar a dudas, una producción para la historia. H