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Deportes

 

SEGUNDA DIVISIÓN B

Castalia ya tiene su remontada para creer y soñar que 'sí se puede'

El 2-1, en el minuto 94, premia a un renacido Castellón, que se pone a dos puntos del ‘play-out’

 

El Castellón exteriorizó toda la rabia acumulada, tantos sinsabores esta temporada, con el catárquico gol de Jairo Cárcaba en el minuto 94. - FERNANDO GIMENO

JUANFRAN DE LA OSSA
18/03/2019

Toda remontada tiene su heroica. Pero en el Castellón, en el que todo es blanco o negro, más aún. Con ese 2-1 en el minuto 94 vuelve de entre los muertos. Sigue en la UVI, pero da signos de vida.

Castalia celebró la victoria como si fuera la salvación. Ya tocaba un día así. El Castellón dejó de ser ese conjunto mortecino que tocó fondo frente al Mestalla, sobreponiéndose a ese momento límite del 0-1 en el 15’. Fue más vertical y, sobre todo, competitivo, aupado por una afición que las vivió, en los 90 y pico minutos, de todos los colores. El gol de Cárcaba fue el merecido premio.

El ridículo (o casi) de Paterna no restó una afluencia de público a las gradas. Abajo, Cano le metió el bisturí al once, con el cantado regreso de Muguruza por Rubén García, además de Gálvez y Óscar Fernández en lugar de Pablo Roig y Julio Delgado.

Como siete días atrás, de nuevo sin nueves, por los problemas físicos de Cubillas y Cárcaba, milagrosamente recuperados, aunque Cano esperaba no recurrir a ellos, lo cual significaba que el partido había sonreído a los albinegros. La primera acción, un centro del 23, evidenció el problema que significaba esta carencia. Óscar, a continuación, eligió mal con un pase muy corto al mediapunta fuenlabreño, malogrando la segunda acción de peligro, antes del quinto minuto, de un prometedor inicio. El Badalona no se amilanó. Néstor Albiach, tanto en el cara a cara como desde lejos, no tardó en calentar a Álvaro Campos. El factor sorpresa, si lo había, ya se había esfumado.

EL MAZAZO DEL 0-1

Santi Magallán tomó el relevo con un disparo muy desviado dentro del área y otro repelido por el valenciano. Cada error, fuera en un área o en la otra, acentuaba el runrún de la grada, que pasaba del aliento al lamento casi sin solución de continuidad, consciente de estar ante la final de las finales. Un encuentro que contrariamente a lo habitual, disputado por entonces bajo un fuerte calor, se jugaba sin concesiones. César Díaz tuvo el 1-0 de cabeza aunque, en la siguiente acción, los catalanes bajaban la temperatura a bajo cero con el tanto de Santi Magallán.

El Castellón no había empezado mal --más bien al contrario--, pero era todo voluntad y puede que hasta con un extra de ansiedad más de la cuenta. Sin embargo, pese al cambio de talante, más agresivo y con un punto de mala leche, perdía al cuarto de hora. Es ese momento en el que Castalia se vuelve caníbal. El público se debatía entre los que cerraban filas a pesar de los pesares y los que jaleaban una interminable circulación de pelota de los escapulats rayando el rondo.

Los orelluts hicieron méritos para no ir por debajo en el marcador, pero Morales, el portero infinito (42 años y 518 partidos en Segunda B), le sacó un cabezazo a bocajarro a César Díaz. Una ocasión imperdonable en el 25’. No merecía perder el Castellón, menos aún cuando, en un arrebato, Gálvez, poniéndose en la piel de un nueve, se topó con el poste. El fútbol es un estado de ánimo que sonríe a los que están felices y se ceba con los deprimidos. Aunque, afortunadamente, también con excepciones, como en el empate de César Díaz, que fabricó una volea cuya parábola, tras tocar en un defensa, colocó lejos del alcance de Morales (min. 38).

Como el viento que empezó a soplar para aliviar el calentón, el aire del partido también giró para el Castellón. Liberado por haber salvado una situación crítica, más suelto y, sobre todo, más directo, insistía e insistía. El intermedio no detuvo el duelo entre Morales y César Díaz, que aglutinaba prácticamente todo el peligro del Castellón, más ofensivo en una sola tarde que en el último mes. Increíble cómo, en el minuto 54, el Badalona sacó un remate, en el área pequeña, con tres albinegros a un par de palmos de la pelota. Una ocasión que hizo estallar a Castalia a un nivel semejante al del play-off.

Satrústegui se animó con un remate… y ahí se acabó la barra libre del Badalona, que comenzó a tener la pelota como primera medida para dejar de sufrir. El plebiscito de Castalia, viendo que su equipo se apagaba, acabó en una sonora reclamación a Cano para que lo refrescara. El granadino lo demoró hasta el minuto 73… y no le gustó el primero, no por quien entró (Jairo Cárcaba), sino por que se fue César Díaz, al borde de la rotura muscular.

ESE FINAL... 

El encuentro entró en ese momento que tan poco le gusta a los entrenadores, sobre todo a los amantes del orden. El Castellón, si moría, esta vez lo quería hacer con las botas puestas. Dejó de ser un equipo plano. El 2-1, que incluso redimió al desaparecido Rubén Ramos (dio el pase final a Cárcaba), llegó en una jugada caótica pero efectiva, para acabar rubricando la remontada y recordándonos, a los pesimistas, que sí se puede.

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