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Deportes

 

EL REPORTAJE DE LA NOVENA ETAPA

"¡Chicos, así no, así no!"

Richie Porte riñó a Fabio Aru por atacar a Froome al sufrir una avería en el Mont del Chat antes de caer y abandonar el Tour

 

Richie Porte, atendido tras caer. - AP / CHRISTOPHE ENA

SERGI LÓPEZ-EGEA / CHAMBÉRY (Enviado especial)
09/07/2017

Fabio Aru aseguró en la meta de Chambéry que cuando atacó a cuatro kilómetros de la cumbre del Mont du Chat no se había percatado de que Chris Froome había levantado el brazo, solicitando la asistencia de su coche, porque se le había averiado la bicicleta. Fue un tremendo demarraje del corredor sardo al que solo respondió Nairo Quintana. La acción enojó a Froome que, sin duda, recordaba a Vincenzo Nibali, en el 2015, cuando protagonizó una acción similar, ganando además la etapa, que le sirvió para que el británico le retirase la palabra.

En el Mont du Chat solo se vio una palmada, la que Froome le dio a Aru, que no era precisamente de colegas, sino recriminándole la acción que tampoco agradó a su amigo del alma, a Richie Porte, con el que compartió equipo tantos años. Porte era el gran gregario de Froome en el Sky, hasta que recibió una suculenta oferta del BMC para convertirse en líder de la escuadra estadounidense (donde también corren los españoles Samuel Sánchez y Fran Ventoso, ambos ausentes del Tour) e intentar lo que nunca consigue el ciclista australiano, luchar, pelear y sobre todo intentar llegar de amarillo a los Campos Elíseos de París.

"¡Chicos, así no, así no... así no hay que hacerlo!". Recriminó Porte a sus adversarios, en un pelotón en el que todavía circulaba Alberto Contador con la totalidad de figuras de la ronda francesa. Por eso, se esperaron todos y aguardaron a que Froome resolviera los problemas con el cambio de su bici. Se había averiado y no conseguía mover la cadena de sitio.

El gesto de Aru, absolutamente legal, era, en cambio, todo lo contrario a la mínima norma de 'fair play', como meter un gol en el fútbol mientras un contrincante se retuerce de dolor tumbado en el césped. Seguramente Porte jamás lo habría hecho. Entrenan juntos en el Principado de Mónaco, o mejor aún por las carreteras francesas que rodean el pequeño país.

Porte se dio un trompazo tremendo en el descenso del Mont du Chat cuando circulaba a 72,5 kilómetros por hora. Se estampó primero contra el prado, salió rebotado y acabó arrollando a Dan Martin. Ambos corredores impactaron entre ellos, aunque el irlandés, milagrosamente, continuó en carrera. Porte no se levantó. Primero lo auxilió el médico de intervención rápida, que circula en una moto, y luego los que iban en el descapotable que acompañaba el pelotón de las figuras.

Porte fue evacuado al hospital de Chambéry donde un primer diagnóstico oficial indicó que sufría traumatismo craneal y una fuerte contusión en la cadera. Nunca perdió el sentido, pero sí la posibilidad de continuar peleando en un Tour que ya ha perdido, aparte del australiano, a Geraint Thomas, primer líder, por caída, a Alejandro Valverde, desde el primer día, como Ion Izagirre, y a Peter Sagan, por sanción del jurado internacional de la prueba.

Froome llegó a la meta con un aspecto agridulce. Feliz por sentirse todavía más líder pero muy preocupado por el estado de salud de su amigo australiano. Sabía que se había caído y no se había incorporado. El accidente aún pudo ser peor de lo que fue. "Estoy muy contento por la forma en la que he contrado la etapa pero muy contrariado por la caída y el abandono de Porte", dijo Froome que, contrariamente a lo que acostumbra a realizar cada día, con conferencias de prensa que difícilmente soportarían deportistas de otras especialidades, tenía pocas ganas de hablar.