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Deportes

 

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¿Es la culpa solo de Escribá?

Las lesiones, el escaso aporte de los nuevos, sus errores y la falta de respaldo, sus problemas

 

JOSÉ LUIS Lizarraga
28/08/2017

jlizarraga@epmediterraneo.com

@josellizarraga

No tengo ni filias ni fobias por Escribá. Y por supuesto poseo la libertad emocional de quien apenas ha hablado con él cuatro veces fuera del ámbito de la entrevista. Prefiero el análisis frío a la visceralidad tanto de la euforia como de la amargura que viste a la derrota. Y, por supuesto, opto por buscar soluciones y no problemas.

Lo más fácil para mí, en un mundo en el que el populismo ha tomado el timón con demasiada fuerza, sería ponerme a escribir en contra del actual entrenador del Villarreal, que ahora mismo se ha convertido en el muñeco de pim, pam, pum de una gran parte del entorno del Villarreal.

He elegido el análisis de lo que se podría denominar la radiografía de lo que ocurre en el Villarreal, un club más habituado a loanzas que críticas. No tengo dudas de que más merecidas las primeras que las segundas, pero la ausencia de las últimas solo te empobrece y te hace más débil. Puede que eso sea una amenaza para los que dirigen el club.

Fran Escribá renovó en el Villarreal porque sus números eran incuestionables, tanto como las dudas que siempre se tuvieron sobre su renovación desde el mismo club. En el interín, el Villarreal analizó otros nombres. Finalmente se optó por la continuidad con bastante retraso.

Pienso que un club que destituye al entrenador dos años seguidos en los albores del campeonato, no ha hecho bien sus deberes. Alguien se ha equivocado si eso sucediera con Escribá, ya sea en la renovación o en la destitución ésta aconteciera.

La afición del Villarreal lo ha elegido, con motivo o sin él, como el gran responsable de los males del equipo. Ya sufrieron esa tendencia hombres como Caparrós, Víctor Muñoz, Valverde, Floro o el mismo Garrido, por no olvidar a Julio Velázquez. Incluso Marcelino y Pellegrini, ambos los dos mejores de la historia, también recibieron sonido de viento. Escribá ahora tiene un sinfín de alfileres clavados en un muñeco con su figura.

Esta misma semana apareció una pancarta en su contra en la Ciudad Deportiva y otra en lo alto de un puente de Vila-real.

No he escuchado todavía una muestra de respaldo desde el club. Todo contribuye a debilitar todavía más su figura.

Para el análisis dejo que se perdió ante el Levante por un penalti injusto, y en Anoeta con un equipo descuartizado por las ausencias. Con tres laterales lesionados y Jaume Costa jugando con muchos problemas, al margen de la baja de dos centrales. Sensibles ausencias como la de Bruno y un centro del campo formado por tres chicos (Fornals, Samu y Rodri) de entre 21 y 22 años. Media plantilla y dos porteros están ahora en el dique seco.

Al margen, la aportación de los fichajes ha sido escasa. No quiero valorar todavía, porque me parece pronto, el trabajo de Seguí en la secretaría técnica. Ya lo haré cuando tenga más elementos de juicio. Los nuevos necesitan tiempo.

Al margen, hay muchos jugadores por debajo de su nivel, igual que no veo un ambiente contra el técnico en el plantel.

Y de Escribá pienso que ha cometido errores de bulto y que debe rearmar este equipo de nuevo tácticamente e imprimir ese carácter necesario que echo en falta. No quiero acomodamiento en nadie. Pero han transcurrido dos jornadas y observo un nerviosismo exagerado dentro y fuera del club que no ayuda. El Villarreal tiene una buena plantilla, Pero algo tengo claro, o se confía en Escribá y se le apoya, o hay que echar al técnico otro año más al inicio (Caparrós, Víctor Muñoz o Marcelino).

El Villarreal es un club que hace las cosas bien, pero también comete errores. Si todos buscamos culpables y no soluciones, no estamos en el buen camino. Un poco de tranquilidad vendría bien a todos. Yo pensaba que el descenso había servido de mucho... Es la hora de remar a favor y no de criticar por criticar.