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Deportes

 

MUNDIAL DE MOTO GP 3 GRAN PREMIO DE HOLANDA

Rossi se reengancha al título al aprovecharse de la caída de Viñales

‘El Doctor’, como Rafa Nadal, gana por 10ª vez en Assen para convertise, de nuevo, en candidato

 

El pique entre Valentino Rossi (46) y Marc Márquez (93) fue una constante en el Gran Premio de Holanda. - AGENCIAS

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
26/06/2017

De 10 en 10. Los grandes, aquellos que escriben la historia, son así de portentosos. Si Rafa Nadal se presentó en París tras ganar 10 veces en Montecarlo y 10 veces en Barcelona, para llevarse su décimo Roland Garros, Valentino Rossi, cuya última victoria data de hace ahora un año en su décimo triunfo en Barcelona, se presentaba en Holanda, la catedral del asfalto como París lo es de la tierra batida, para ganar su décimo Assen y, 356 grandes premios después de su debut, 22 años después de ver apagarse el primer semáforo en Malasia-1996, presentar su candidatura a su décimo título mundial, que se le resiste desde hace ocho años.

El Gran Premio de Holanda lo tenía todo, todo, para que El Doctor volviese a la senda de la victoria, reviviese todos y cada uno de sus momentos celestiales y demostrase que, de nuevo, puede seguir codeándose con las dos generaciones de campeones que le preceden. Lo tenía todo porque estamos en Assen, uno de sus escenarios preferidos.

Porque, ¡por fin!, tras tanto ganar y brillar su compañero de box Maverick Viñales («claro, ganaba Maverick y los jefes no se creían que esta moto no era tan buena como decía yo; en cuanto me han dado un chasis nuevo, he vuelto a vencer»), Yamaha acabó haciéndole caso. Y porque, no nos engañemos, a río revuelto (lío de neumáticos, 10 candidatos al triunfo, seco y mojado, lluvia y/o chirimiri….), ganancia de Rossi, el mejor pescador en aguas turbulentas.

MÁRQUEZ LO SUPO MUY PRONTO / Hasta Marc Márquez, actual tricampeón del mundo, el único piloto capaz de hacer volar a esta Honda, se lo dijo el sábado a su ingeniero de pista, Santi Hernández. «Gana Vale. Estamos muertos, han vuelto a dar un paso adelante más». Y sí, a Rossi se le notó como un niño con zapatos (traje) nuevo. Desde la salida se le vio mandón. Y, al final, noqueó a Johann Zarco (Yamaha), superó a Marc Márquez (Honda) y soportó el acoso de Danilo Petrucci (Ducati) y Andrea Dovizioso (Ducati), nuevo líder del Mundial.

Rossi sabía que a Dovizioso (noveno en parrilla), Viñales (11º), Dani Pedrosa (12º) y Jorge Lorenzo (21º), les sería difícil llegar al grupo. Sabía que se la jugaría con Zarco y Márquez. Y sabía que su Yamaha es ahora superior a la Honda del campeón.

No fue fácil. El polizia Petrucci trató de juguetear con Rossi en los últimos giros, pero Dios ya había decidido que esa lluvia leve que había enviado sobre Assen y que hizo que algunos cambiasen de moto para atrapar al rey de reyes (sin lograrlo), eran de celebración, era el llanto de felicidad de los campeones que habitan el firmamento, rendidos a Rossi. «Le contaré una cosa: yo vivo, me entreno, me sacrifico, me muero por el placer de vivir estas cuatro horas de domingo». Y se le nota. Por eso sigue ahí, 22 años después, inquilino del podio.