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La soledad de Fran Escribá

El técnico no ha sido debidamente protegido por el club en los momentos más delicados

 

Fran Escribá ha logrado superar el mal inicio del equipo en la Liga. -

JOSÉ LUIS Lizarraga
18/09/2017

jlizarraga@epmediterraneo.com

@josellizarraga

El Villarreal ganó con contundencia. No le quitaré ni un gramo de mérito a la victoria frente al Alavés, basándolo en la debilidad del rival porque también parecía un deshonor perder por un penalti injusto ante el Levante, hoy una de las agradables sorpresas de la Liga.

En Vitoria el Villarreal volvió a ser un equipo en mayúsculas. Sin fisuras atrás, con las líneas bien juntas y con intensidad en su juego. Es un lujo ver cada semana a futbolistas con un talento descomunal como Rodrigo, Trigueros, Samu Castillejo o Fornals, sacrificado por condicionantes del guión a la periferia del centro del campo donde no está tan a gusto. Y todavía no han aparecido Roberto Soriano ni Cheryshev, otros dos jugadores de primerísimo nivel. Bueno, no olvido a Bruno, como se encargaba de recordar ayer Escribá, la esencia del Villarreal.

Este equipo, además, posee mucha pegada en ataque a ritmo de Bacca-Baka, dos delanteros con movilidad y buenos movimientos en la búsqueda de espacios libres.

Hasta ahora, el problema había estado en la enfermería, pero también en el aspecto defensivo que se mejoró con nota altísima en Mendizorroza. El Villarreal debe ser un equipo fuerte atrás siempre si quiere pelear en la parte noble. Eso fue lo que más me gustó ante el Alavés, porque nunca he dudado del talento de este plantel. Ahora bien, es necesario que Semedo empiece pronto a ser un futbolista importante, porque ahora mismo es el cuarto central de la plantilla. El portugués tiene que mejorar su actitud y conectar con el grupo.

Estas tres victorias en una semana deben servir para devolver la tranquilidad. Vuelvo a reiterar que no se ha tratado con justicia al entrenador. Incluso pienso que no se le ha protegido desde el mismo club como correspondía.

Solo el presidente salió en su defensa, opino que tarde y con demasiada actitud, pero al fin y a la postre volvió a ejercer de apagafuegos una vez más con un desgaste que pienso no le corresponde.

En mi opinión ha vuelto a fallar la política de comunicación del Villarreal porque existen mecanismos suficientes para que Fernando Roig no tenga que salir a pecho descubierto a defender a su entrenador. Comunicar bien es saber en cada momento cuando hay que hablar y mandar el mensaje que corresponde con inteligencia. Roig, el principal patrimonio que posee el club y la figura más respetada, no debe salir a lo bonzo siempre a defender a su técnico. Pero como vengo diciendo en repetidas ocasiones, en el Villarreal se cae demasiadas veces en el sí Bwana.

A Fran Escribá le he visto demasiado solo, empezando también por algunos de sus auxiliares de confianza escondidos en la cueva. Igual que al equipo. Este Villarreal posee futbolistas con un talento bárbaro y un ambiente inmejorable en el vestuario. Escribá no ha inventado el fútbol ni será el mejor entrenador de Primera, pero sí merece más respeto a su trabajo. Hay que continuar en la misma línea de Vitoria.

En fútbol se pasa en demasiadas ocasiones de la desorbitada alegría al tremendismo derrotista, cuando con más frialdad en el análisis se consigue un mejor equilibrio.