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Deportes

 

TERCER TRIUNFO CONSECUTIVO DE LA ERA CALLEJA

El Submarino gana, golea y convence con su gran fútbol

El Villarreal pasa por encima de la UD Las Palmas a base de más ritmo, ambición e intensidad

 

A la izquierda, Cédric Bakambu saluda a la entregada grada del Estadio de la Cerámica tras abrir la lata canaria (arriba). Sobre estas líneas, Víctor Ruiz se anticipa a la ‘estrella’ rival, el futuro ‘colchone - MANOLO NEBOT

A la izquierda, Cédric Bakambu saluda a la entregada grada del Estadio de la Cerámica tras abrir la lata canaria (arriba). Sobre estas líneas, Víctor Ruiz se anticipa a la ‘estrella’ rival, el futuro ‘colchone - MANOLO NEBOT

JOSÉ LUIS LIZARRAGA
23/10/2017

Goles y buen fútbol. Un cóctel que refleja buenas sensaciones y refrenda el buen momento del Villarreal. De golpe y porrazo todo ha cambiado. Todo lo que parecía negativo y derrotista hace unas semanas, se ha convertido en optimismo y triunfalismo. El efecto Calleja sigue soplando con fuerza y empujando al Submarino hacia la parte alta de la clasificación. El Villarreal ha mejorado en ritmo e intensidad en su juego. No solo es una cuestión del rombo en la medular, sino también de la actitud más ambiciosa con que se afrontan los partidos y el número de kilómetros que hacen todos los jugadores amarillos. La receta del correr, correr y correr le está dando goles y triunfos a un Villarreal que ahora juega a imponer su estilo. A la UD Las Palmas le cayeron ayer cuatro goles... y pudieron ser algunos más.

Javi Calleja alineó el once de la Liga. Su defensa titular, un centro del campo con mucho talento con la disposición en rombo y Fornals de enganche y el ritmo del Baka-Bacca en ataque. El fútbol del Villarreal mantuvo las mismas coordenadas con esa mayor fluidez ofensiva que ofrece el nuevo engranaje táctico, pero en esta ocasión más cosido en defensa y dejando menos espacios, aunque con alguna indecisión en el área que estuvo a punto de costar un disgusto durante el primer tiempo.

El conjunto canario también saltó al Estadio de la Cerámica a jugar al fútbol y trató de tú a tú al Villarreal. El control del juego fue desde el primer momento del equipo de Calleja. Los centrocampistas amarillos movieron la pelota a su antojo con esa variación de posiciones permanente en la medular y estando muy juntos para efectuar un rondo constante con fútbol de primer toque, en ocasiones, o al espacio libre buscando la movilidad de Bakambu. Precisamente esa alternativa fue la que propició las ocasiones más claras durante el primer tiempo. La pareja atacante del Submarino llevó de cabeza a la defensa grancanaria, pero no estuvo nada acertada en los metros finales.

En el juego defensivo, el Villarreal pasó por pocos apuros. La posesión del balón fue su mejor arma, aunque también se manejó perfectamente cuando perdía la pelota, salvo un desajuste defensivo en el minuto 10 que estuvo a punto de aprovechar el defensa uruguayo reconvertido a mediocentro, Lemos. O un tiro de Jonathan Viera desde la frontal del área muy ajustado al palo, resuelto por los buenos reflejos de Barbosa. Y poco más.

CUATRO ‘CEREBROS’

El Villarreal seguía jugando con su rombo mágico y jugando con automatismos memorizados y que cada vez están mas interiorizados. Hablar de un cerebro claro es difícil porque la participación de los cuatro centrocampistas, unida a su talento, reparte casi equitatitavemente el liderazgo, pero con Manu Trigueros asumiendo el rol con un punto mas de presencia. El jugador talaverano está trabajando como un obrero del fútbol, pero a la vez su juego posee los toques de la alta costura.

El Villarreal alcanzó el área con mucha intención pero no tuvo la fortuna de cara. La pólvora se guardaba para la segunda parte, aunque el colombiano Bacca contrajo méritos para llevarse lo que todo delantero persigue y hace brillar su trabajo: el gol.

El Submarino tardó poco en poner tierra de por medio. Su superioridad era demasiado evidente y la UD Las Palmas aguantó más por deméritos del rival que por su rendimiento. Los canarios son un equipo que intenta el buen fútbol pero que evidencia contundencia en las dos áreas, y ante un rival con tanto potencial ofensivo y la calidad del Villarreal eso supone un pecado demasiado complicado de purgar.

FIEL A SU CITA CON EL GOL

Bakambu asaltó la banca de Chichizola al poco de reanudarse el juego tras el descanso. El delantero franco-congoleño, que casi suma un gol por partido de promedio, se lo hizo todo. Él se confeccionó el guiso y él se lo comió de un bocado. Dos regates en el área y Bakambumbazo al canto, que iluminaba el camino hacia la hasta entonces oscura portería del conjunto grancanario.

El Villarreal continuó cocinando fútbol. Con juego interior y con irrupciones desde las bandas, sobre todo desde el carril derecho, en el que Mario recuperaba la condición de súper, un tanto olvidada esta temporada. La melodía del Baka-Bacca volvió a amenizar el Estadio de la Cerámica. Nunca una pareja entre un congoleño y un colombiano pudo llevarse tan bien como esta. Bakambu cogió el micrófono y Bacca cantó, pero su tiro se estrelló en el larguero con muy mala fortuna. La canción merecía mucho más que quedarse relegada a la guantera del coche. No era el día del 9 cedido por el Milan cara al gol, porque su gran actuación en el mediodía de ayer merecía mucho más.

Pero lo que se le resistió a Bacca, se le regaló a Mario. El de Novelda conectó un balón en el área con su pierna izquierda, la menos buena porque no puede decirse la mala, y sorprendió al amigo Chichizola. El 2-0 ya parecía asegurar el triunfo. Y tan solo un minuto después la fortuna para el Villarreal —y el mal fario para la UD Las Palmas— quiso que el 3-0 subiera al marcador con un autogol de Ximo Navarro, al intentar cortar un centro de Mario. Bacca siguió buscando el gol, igual que todos sus compañeros. Para entonces, el Submarino ya hacía un rondo gigante sobre el híbrido césped del Estadio de la Cerámica.

EL COLOFÓN 

Y cuando ya el árbitro se preparaba para pitar el final, Cheryshev sirvió en bandeja un balón al segundo palo y Sansone solo tuvo que empujarlo dentro. Era la rúbrica final de una goleada que pudo ser mayor, pero que es suficiente para revalorizar a un Villarreal que continúa invicto con Calleja. Esta semana Copa y visita al Metropolitano del Atlético. ¡Que siga la racha!

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