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Deportes

 

RETIRADA ESPERPÉNTICA

La última locura de Cassano

El delantero italiano anuncia su retirada a través de la cuenta de twitter de su esposa en un mes en el que firmó por el Verona

 

Cassano, con la camiseta de la Sampdoria - AFP / ALBERTO PIZZOLI

EL PERIÓDICO
24/07/2017

Parece que esta vez va en serio pero con Antonio Cassano (Bari, 35 años) nunca se sabe. El exmadridista anunció este lunes que deja el fútbol. Ya lo hizo hace unos días poco después de firmar su nuevo contrato con el Hellas Verona y acabó desmintiéndolo y pidiendo perdón. En esta ocasión pinta a que va en serio, pero nadie pone la mano en el fuego.

'Talentino' es un bocazas de manual. Él mismo lo reconoce. Autor de frases tan estelares como "nunca he tenido un gatillazo" o "he escrito más libros de los que he leído" después de publicar su segunda obra en el 2009, Cassano colecciona episodios dantescos. La cuenta de Twitter de su mujer Carolina Marcialis se ha convertido en su vía favorita para dirigirse al mundo. Allí publicó este lunes su renuncia al Hellas Verona, con el que firmó el pasado 10 de julio, y su retirada.

Dos semanas duró su compromiso. Cassano pidió disculpas al presidente Maurizio Setti, al director deportivo Filippo Fusco y al técnico Fabio Pecchia. "No voy a volver a jugar al fútbol. Para un hombre de 35 años hay razones que dictan su vida. Mi prioridad es estar cerca de mis hijos y mi esposa", afirmó el punta, exjugador del Bari, Roma, Madrid, Sampdoria, Milan, Inter y Parma. 

OPERADO DEL CORAZÓN

En su ajetreada vida (asegura haberse acostado con 700 mujeres), Cassano sufrió su mayor susto en noviembre del 2011, cuando fue operado del corazón tras sufrir un ictus cerebral. Solucionada la malformación cardiaca que le provocó el derrame, volvió a la élite y disputó en el 2012 su tercera Eurocopa con Italia.

En su etapa blanca (2006-07) no dejó grandes recuerdos. Enemistado con Capello y pasado de peso, siempre recuerda que su mejor amigo era un camarero. "Su misión era traerme tres o cuatro cruasanes después de follar. Él se llevaba a la chica y yo devoraba los cruasanes. Sexo y comida, la noche perfecta", relató.