Marco Verratti sigue de vacaciones, por mucho que su cabeza esté pendiente de lo que ocurra en el futuro inmediato. De momento, el italiano presiona y presiona. Con gestos públicos, fotografías incluidas, en un claro guiño hacia el Barcelona y, al mismo tiempo, con mensajes privados, como deslizó el diario italiano La Gazzetta dello Sport. «No vuelvo a París, quiero ir al Barça», proclamó el centrocampista a los dirigentes del PSG. Pero ellos, en cambio, continúan la mar de tranquilos. No quieren vender a Verratti y menos aún al Barcelona, con quien no mantienen relaciones cordiales.

Verratti está aprovechando sus vacaciones por Ibiza, mientras Valverde, también en sus días de asueto, espera novedades por parte de Robert Fernández, el secretario técnico azulgrana. Pero, de momento, nada de nada. Mucha presión, mucho interés mediático, aunque pocas novedades reales en el caso Verratti, el mediocampista que pretende Valverde para revitalizar esa zona tan estratégica del juego.

El PSG no vende —en Francia no existen cláusulas de rescisión— y el Barça espera, asumiendo que invertir 100 millones rompería su plan financiero. Verratti, entretanto, confía en que triunfe su postura de acabar de azulgrana.