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Deportes

 

segunda división b

El Villarreal B-Castellón acaba en tablas porque así lo quiso Campos

El meta ‘orellut’ frena al líder antes de que el debutante Rubén Díez tenga el triunfo en sus botas

 

El amarillo Manu Morlanes y el albinegro Carlos Delgado observan uno de los paradones de Álvaro Campos. - GABRIEL UTIEL

JUANFRAN DE LA OSSA
27/01/2019

Villarreal B y Castellón dignificaron el fútbol, en todas sus vertientes, en un trepidante derbi que acabó como empezó... y no por falta de buen juego u oportunidades (0-0). Campos, en otra inspirada tarde, frenó al líder con un ramillete de intervenciones, algunas imposibles. Pero los albinegros son otros desde la llegada de Cano, un equipo que aunque esté en descenso (bueno, al menos el punto le permite levantarse este domingo fuera del peligro), muestra una personalidad impropia de esa posición. Tanto, que después de sufrir, estuvo en un tris de apuntarse el duelo: el debutante Rubén Díez, que de su traslado de Teruel a Castellón parece haber perdido su mote (Jamelli) pero no sus cualidades, con todo a favor, no acertó a embocar el 0-1, en el minuto 87.

El Villarreal B lució sin Migue Leal y Chuca, recién regresados de sus cesión en Murcia y Elche, pero ya con Morlanes, casi tres semanas después de una luxación de hombro. El cerebro zaragozano (en lugar de Lomotey) no fue el único cambio en el once, pues Pepe Castaño relevó a Carlos Blanco en el eje de la zaga y, arriba, Nikola envió a la grada Rubén Mesa, en el 4-4-2 de libro de Miguel Álvarez. El Castellón, con los mismos del 2-0 al Ontinyent, salvo la irrupción como titular de Rubén Díez en lugar de Pablo Roig, aunque la madrugadora lesión de César Díaz le devolvió muy pronto el protagonismo. Lo más sorprendente, por segunda semana consecutiva, la suplencia de Castells, en un equipo que mantuvo los tres centrales, los dos carrileros, dos mediocentros más posicionales y dos por delante para tratar de asociarse con Cubillas.

El Castellón tuvo una puesta en escena similar a la de su anterior salida (Son Malferit), pero el prematuro percance de César Díaz, que firmó una acción marca de la casa antes de ser duramente derribado cerca del área, acabó con el factor sorpresa de los orelluts.

EL AGOBIO // El Villarreal B es como esa música clásica que te acaba envolviendo hasta caer rendido a sus pies. Así claudicó al Castellón, cada vez más agobiado, cada vez más sostenido por Campos, ya artífice del 0-0 al descanso con una colección de intervenciones. Cuatro, a cada cual digna de acabar guardada en una videoteca, desde los lejanos latigazos de Mario, Ramón Bueno o Quintillà; al tiro a quemarropa de Nikola.

Los albinegros, aseados con el balón, bienintencionados a la hora de mirar la portería contraria, padecían ante la variedad de recursos ofensivos de los amarillos, ya fuera buscando un dos contra uno por las bandas, ya fuera asociándose por dentro. Durante un buen rato, el Castellón trató de enfriar la caldera del Villarreal B con posesiones largas y mucho pase de seguridad, pero la dinámica del primer tiempo le llevó a pedir a gritos el gong que anunciaba el final el primer asalto, nulo desde la perspectiva del resultado, aunque los locales hubiesen sido mejor a los puntos.

Cano trató de dar un aire nuevo a su equipo con algún movimiento de piezas al regreso del vestuario, pero el Villarreal B no cayó en la celada. Los amarillos recuperaban cada vez más arriba, lo que hipotecaba los contraataques visitantes. En una de esas en las que burló la presión amarilla, Rubén Ramos pudo conectar con Cubillas, pero, pese a su maravilloso escorzo en el aire, estaba demasiado a demasiados metros para sorprender a Fuoli.

El derbi recuperó la inercia, inclinándose hacia la jurisdicción de Campos, que dejó, posiblemente, la parada de la temporada, a bocajarro, ante Mario (min. 65), tras una anterior a Simón. Aquél, reconvertido a delantero tras la entrada de Adrián Riera por Nikola, aún tuvo otra más.

Cano movió los resortes del Castellón, que revivió e, incluso, tuvo sus opciones de llevarse el partido. Pero Gálvez pecó de generosidad primero y, luego, César Díaz no supo poner la guinda a su estreno como albinegro.