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El chocolate del loro

El límite del gasto es un efecto de la modificación de la Constitución en el 2011 por imposición europea

 

Agosto 2011: erl portavoz del PSOE José Antonio Alonso, centro, entre los portavoces del PP Cristobal Montoro y Soraya Sáenz de Santamaría. - JOSE LUIS ROCA

JOSEP M. BERENGUERAS
20/07/2016

El Estado tiene que ahorrar 1.000 millones porque así lo dijo el BOE el sábado pasado y porque hay que enviar algún mensaje creíble a la UE antes de que se concrete la sanción por exceso de déficit en las cuentas del 2015. Si se tiene en cuenta que al menos los últimos cuatro años no se ha cumplido lo acordado o incluso se han maquillado (maquillar es ocultar defectos) algunas cuentas, algo punitivo aparecerá. Que sea un pellizco o un garrotazo ya depende de la fiabilidad con que acepten los ministros de la Europa prestamista.Teniendo en cuenta que el Presupuesto vigente, no en funciones, del 2016, prevé un gasto de la Administración Central de 296.000 millones, recortar solo mil no parece un gran desafío.


Recuerda a los indianos enriquecidos que a mediados del siglo XVIII regresaron de América, cargados de un producto apreciado, el cacao, y aves exóticas como los loros. Atraían a los cortesanos con grandes fiestas en las que daban chocolate a la taza (hoy sería el caviar) a sus invitados, y para rematar su exhibición ponían la taza de chocolate también en la jaula del loro. Cuando decayó su fortuna, mantuvieron el festín eliminando la taza de chocolate del loro. El chocolate, quede claro, no forma parte de la dieta de las psitácidas, mas bien les perjudica.

Reforma constitucional


El argumento de que el Eurogrupo quiere escarmentar a España por exceso de déficit no se sostiene. La vigilancia exterior sobre las cuentas públicas españolas, en especial su abultado endeudamiento, empezó en la primavera del 2011, cuando el viento de Lehman Brothers se había convertido en España en tempestad sobre el ladrillo. El gobierno de Rodríguez Zapatero tuvo que aumentar impuestos y reducir gastos (pensiones incluidas) y se vio forzado a una reforma exprés de la Constitución en pleno agosto de aquel año, con el consenso de PP y PSOE. Cuando quieren, pueden.

De aquella reforma vienen hoy los ajustes permanentes por el bando del gasto. Se introdujo en el artículo 135 de la Carta Magna el principio del equilibrio presupuestario. El gobierno de Rajoy lo completó en abril del 2012 con una ley orgánica de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera. Viene a decir que las administraciones no pueden gastar más de lo que ingresan, y si ingresan más, ha de ir a la hucha, porque los cálculos de estabilidad se hacen con la referencia del crecimiento del PIB en 10 años (cinco anteriores, el actual y la proyección sobre los cuatro siguientes). Muchos economistas han puesto en duda la solidez del modelo,cuando no denunciado su sesgo neoliberal.

De la orden ministerial del sábado, pueden deducirse tres razonamientos. Primero, que no será posible gastar de más salvo autorización del consejo de ministros. Segundo, que todo se fia a que “los interventores regionales y territoriales de la Intervención General del Estado cuidarán muy especialmente el cumplimiento de estas normas”. (¿Antes no lo hacían?) Tercero, que  entre las excepciones a la restricción, queda exceptuado “el reajuste del IVA”. El impuesto de sociedades que los del Ibex-35 combaten por tener que pagar por adelantado, no sale.    

Con la ley en la mano, el ojo avizor de Bruselas y el olfato de la Airef (el organismo independiente que vigila la calidad de las cuentas, otra exigencia de los prestamistas internacionales), los recortes sobre gasto corriente están servidos. ¿Serán solo el chocolate del loro? Sí. Hoy el chocolate pondera solo el 3 por mil en el IPC, y eso que hace siglos que los loros ignoran el chocolate a la taza.