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Cuentas Financieras

Las familias ya reciben más créditos nuevos que lo que amortizan

La financiación bancaria neta a los hogares aumentó en el 2018 por primera vez desde el 2011. El Banco de España atribuye la nueva tendencia al avance del crédito al consumo

 

Detalle de la fachada del Banco de España. - AGUSTÍN CATALÁN

ROSA MARÍA SÁNCHEZ
11/06/2019

La reactivación del crédito bancario atravesó en el 2018 un nuevo hito. Por primera vez desde el 2011, los hogares recibieron financiación bancaria neta después de que la concesión de nuevos créditos volvió a ser superior a las amortizaciones de deuda después de seis años en sentido contrario

Según el análisis que hace el Banco de España de las Cuentas Financieras de la Economía Española (con datos del 28 de mayo), este aumento de la financiación bancaria neta fue impulsado sobre todo por el aumento de los créditos destinados a consumo y otros fines. La tasa de ahorro de las familias, por su parte, continuó continuó cayendo, hasta marcar un nuevo mínimo histórico.

Estos desarrollos fueron, no obstante, compatibles con una nueva reducción de la deuda bancaria de las familias en relación al producto interior bruto, hasta el 59 % del PIB, 26 puntos porcentuales por debajo del valor máximo de 2010.

Por otra parte, la riqueza financiera bruta de los hogares experimentó un ligero descenso por primera vez desde 2012, principalmente como resultado de la depreciación de los instrumentos financieros de su cartera que se derivó de las tensiones en los mercados financieros globales de los últimos meses de 2018.

LAS EMPRESAS

Por lo que respecta a las empresas, a pesar de que el flujo del total de la financiación ajena captada en términos consolidados fue positivo durante 2018, su ratio de endeudamiento cayó hasta el 75 % del PIB a finales del ejercicio (43 pp por debajo del nivel máximo de 2010).

El valor de mercado de las acciones y participaciones de las empresas descendió un 4,1 % en 2018. Esta caída, la primera que se observa desde 2008, fue consecuencia de una moderada captación de fondos y, especialmente, de la depreciación de estos pasivos, derivada, en gran medida, del descenso de los índices bursátiles que tuvo lugar a finales de 2018 (este descenso, no obstante, se ha revertido en los primeros meses de 2019).