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Fomento ‘rescata’ la última autopista privada quebrada

La AP-41 entre Madrid y Toledo será asumida por el Estado en los próximos meses

 

EL PERIÓDICO mediterraneo@elperiodico.com MADRID
19/01/2019

El Ministerio de Fomento ha iniciado el proceso de rescate de la autopista AP-41 Madrid-Toledo, la última de las nueve vías de cobro que quebraron durante la crisis y que le quedaba por asumir a la administración pública. El rescate comenzó con la aprobación ayer en Consejo de Ministros del inicio de resolución del contrato con la sociedad Concesionaria Española de Autopistas SA, tras ser declarada en liquidación.

La rescisión del contrato supone un proceso que incluye una serie de trámites administrativos, como son una audiencia a Concesionaria Española e informes de la Abogacía del Estado y el Consejo de Estado. Una vez que esta tramitación finalice, el Consejo de Ministros aprobará la resolución del contrato. Será entonces cuando la vía, al igual que las ocho ya rescatadas el pasado año, pase a ser gestionada por Fomento a través de su sociedad Seittsa.

A partir de ese momento, se podrá aplicar al peaje de la autopista la rebaja del 30% que las otras ocho vías realizaron el pasado día 15, así como la gratuidad de circular por la carretera de noche (entre las 0.00 y las 6.00 horas). La rebaja se aplica a las cuatro autopistas radiales de Madrid, la M-12 que conecta la capital con el aeropuerto de Barajas, la AP-36 entre Ocaña (Toledo) y La Roda (Albacete), el tramo de la AP-7 entre Cartagena (Murcia) y Vera (Almería), y la Circunvalación de Alicante. A ellas se sumará la AP-41 Madrid-Toledo cuando concluya el proceso de liquidación de su actual concesionaria.

También comenzará a contar el plazo de seis meses que el Estado inicialmente tiene para calcular y pagar la responsabilidad patrimonial de la administración (RPA) por la autopista rescatada, el importe a abonar a sus actuales concesionarios por la inversión realizasa en su construcción, aún no amortizada.

Estas vías tuvieron un costes aproximado de 7.000 millones de euros, pero fueron declaradas en bancarrota después que en el año 2012 la mayoría de sus empresas propietarias se declararan insolventes. Entre las carreteras quebradas están las madrileñas R-2, R-3, R-4 y R-5, la M-12 (Eje Aeropuerto), la manchega AP-36 (Ocaña-La Roda) y los tramos de la AP-7 entre Cartagena-Vera y la Circunvalación de Alicante, todas con una deuda de 3.200 millones.