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AGRICULTURA

Los cítricos de Castellón necesitan más mercados para exportar su producción

Las ventas continúan concentradas en Europa debido a las dificultades sanitarias y arancelarias de otros países. Desde el sector indican que hacen falta más destinos si el próximo año se recupera el número de kilos recolectados

 

DESTINO. Los cítricos de Castellón han tenido una buena respuesta comercial en un año marcado por el notable descenso en la producción. - MEDITERRÁNEO

BARTOMEU ROIG
15/03/2020

La actual campaña citrícola, con la excepción de las variedades tardías, está a punto de llegar a su fin, y el balance que realizan las cooperativas y empresas comercializadoras es un tanto dispar. «Agridulce», detallan fuentes del sector. Tras la catastrófica temporada del 2018-2019, que hizo salir a los agricultores a la calle en protesta por el desplome de los precios, el actual periodo ha estado marcado por una recuperación notable. Señalan que las clementinas se han vendido a una media de 0,27 euros por kilo, algo considerado como razonable, aunque a costa de un fuerte descenso de la producción. «Y con el IVA incluido», apostillan.

Desde las organizaciones agrarias, tanto Fepac Asaja como la Unió vaticinan que a partir del otoño próximo habrá un repunte en el número de toneladas recolectadas. Pero desde la distribución plantean una duda. Dónde vender los agrios de Castellón, puesto que el mercado exterior está cada vez más replegado en el ámbito del continente.

Desde Cooperatives Agroalimentàries de la Comunitat detallan que el principal destinatario «sigue siendo el comunitario, por una cuestión de cercanía y facilidad de acceso». Sobre las valoraciones de los últimos meses coinciden en un «escenario de menor oferta disponible, tanto por nuestra parte como por la de otros países productores, como Egipto, Marruecos o Turquía, lo que abre un escenario favorable para el sector con respecto a la campaña pasada».

PRESIÓN DE TERCEROS

A este panorama se une el factor de la presión que ejercen terceros países. Las exportaciones citrícolas desde Castellón se mantuvieron estables en el 2019, pero desde hace unos años llega mucha fruta procedente de países competidores, como Marruecos o Sudáfrica. «Si España no consigue hacer lobi en Europa o no se igualan las condiciones medioambientales o de uso de fitosanitarios, la situación se vuelve compleja, porque los costes laborales son allí infinitamente más bajos», remarcan desde el ámbito de los productores.

Si bien no hay unas cifras significativas de cítricos de esos lares vendidas directamente en Castellón, los rivales aprietan en mercados tradicionales, con lo que hay menos sitio para colocar las cosechas. «Nuestro ámbito está en regresión, desde el veto de Rusia, al que se unió la barrera de los aranceles impuesta por Estados Unidos», añaden.

El mercado asiático está en la lista de objetivos, pero hay dificultades. «Japón o China imponen unos protocolos tan caros en materia de sanidad vegetal que, en la práctica, significan un cierre de fronteras», comentan. Algo que ya conocen de la experiencia de Estados Unidos, cuando los propios exportadores debían asumir costosos tratamientos en frío, para asegurar que no llegaban plagas.

Mientras, los vecinos siguen consumiendo variedades tan reconocidas como las clemenules. Alemania, Francia o el Reino Unido suman un gran porcentaje de los 697 millones de euros facturados el pasado año en el extranjero. Los destinos tradicionales se estancan, y se requieren nuevas puertas de entrada.