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OPINIÓN

Cuando llegue el futuro

 

Agustín Carrilero, director de ESIC en la Comunitat Valenciana. -

14/07/2019

Actualmente nos encontramos inundados de información pesimista que nubla nuestra visión de la realidad y puede incluso confundirnos y acabar con nuestra confianza en el futuro. Sin embargo, es importante recordar de dónde venimos como raza humana y como civilización, y, en ese sentido, el progreso que colectivamente hemos logrado desde entonces hasta nuestros días.

 

Yuval Noah Harari, en su obra Sapiens nos recuerda que, como raza humana prevalente, el Homo Sapiens aniquiló a otras especies humanas y el mismo homo sapiens provocó la extinción de aproximadamente el 70% de las especies de animales que caminaban sobre la tierra. Posteriormente pasamos a las épocas de persecución, oscurantismo, conquista, colonia y reconquista, que provocaron millones de muertes y tragedias que para nuestro entendimiento actual no tienen sentido y no dejan de escandalizarnos por su crueldad y sus justificaciones. Años después de este escenario aterrador, como especie humana enfrentamos muchas guerras civiles y nacionales, y en la cúspide la violencia humana, dos guerras mundiales que cobraron en conjunto más de 50 millones de vidas.

 

Steven Pinker, psicolingüista de la Universidad de Harvard, en su obra En Defensa de la Ilustración afirma que, como raza humana y a pesar de todos nuestros tropiezos históricos, llevamos con nosotros las semillas de nuestro progreso, el cual hemos cimentado a través de normas e instituciones que han canalizado los intereses particulares hacia beneficios universales. Entre estas normas están la libertad de expresión, la cooperación, el cosmopolitanismo, los derechos humanos, el reconocimiento de la falibilidad humana, y entre las instituciones están la ciencia, los medios, los gobiernos democráticos, las organizaciones internacionales, los mercados y, por último, pero no menos importante la educación.

 

Y es la educación la que nos brinda la oportunidad de acallar a las voces cínicas y pesimistas que, en su afán de protagonismo sensacionalista, quieren hacernos creer que nuestro mundo se dirige en caída libre por un precipicio apocalíptico y que, como raza humana, nuestros días están contados. Es la educación la que nos brinda el acceso al pensamiento racional y crítico, los cuales nos abren las puertas al progreso.

 

Para cruzar esas puertas y continuar en nuestra conquista y dominio de la ciencia, la tecnología y alcanzar el bienestar tan anhelado, primero debemos conquistarnos y dominarnos a nosotros mismos. Es por eso que creemos que la educación en todos sus niveles debe estar acompañada del desarrollo de la inteligencia emocional. Yuval Noah Harari en su obra 21 Lecciones para el Siglo XXI nos recuerda que muchos de los contenidos que aprendimos en la escuela serán irrelevantes dentro de algunos años, y aconseja a los educadores y estudiantes enfocarse en el desarrollo de la resiliencia personal y la inteligencia emocional. Esta coyuntura nos lleva a replantear el rol de la escuela como un lugar donde nos vamos a desarrollar como personas y donde vamos a adquirir las habilidades para ser exitosos en la vida, en vez de ser un lugar a donde se van a transmitir y aprender conceptos e ideas. Las instituciones deben ser lugares donde podamos aprender de nuestros fracasos y volver a levantarnos. Whitney Cummings, directora y comediante norteamericana, subraya que en muchas situaciones lo más probable es que los problemas ya no existan dentro de un año, pero lo que si existirá es el recuerdo de cómo los enfrentaste. La calidad de ese recuerdo dependerá directamente de tu inteligencia emocional.

 

Es interesante que Barack Obama afirmase en 2016: “Si tuvieras que escoger un momento de la historia para nacer - y no supieras quién serías, no supieras si ibas a nacer en el seno de una familiar rica o una familia pobre, en qué país nacerías, si ibas a ser un hombre o una mujer – si tuvieras que escoger ciegamente en qué momento quisieras nacer, escogerías nacer ahora.

 

Nunca antes en la historia habíamos estado en un momento tan privilegiado como el actual. ESIC Business & Marketing School es una institución que en este momento privilegiado brinda las herramientas para seguir construyendo integralmente a sus alumnos y contribuir con nuestra construcción de un mundo mejor, lleno de progreso, ciencia, razón y valores. Un lugar donde desarrollar la inteligencia emocional y a aprender a aprender. Un espacio seguro para aprender de fracasos y celebrar triunfos. Y tenemos puesta la mirada en nuestros alumnos y alumni y en su crecimiento.

 

Agustín Carrilero. Director de ESIC Comunidad Valenciana