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HACIA LA INVESTIDURA

PSOE y ERC crean una mesa de gobiernos y someter los pactos a una consulta

Socialistas y republicanos abren la puerta a buscar nuevos mecanismos para validar los acuerdos. El documento se hace público tras el aval del Consell Nacional de los republicanos

 

Reunión entre los equipos negociadores del PSOE y ERC en el Congreso de los Diputados, el pasado 28 de noviembre. - JOSÉ LUIS ROCA

IOLANDA MÁRMOL
02/01/2020

Tras siete semanas de negociaciones en secreto el pacto entre el PSOE y ERC sale a la luz. Sin liturgia de grandes ocasiones, sin fotografía solemne para inmortalizar el instante, sin discursos, ni sonrisas. Sin abrazos. El texto que tanto ha costado tejer, el que permitirá a Pedro Sánchez ser investido y a los republicanos erigirse en artífices del 'sit and talk', se dio a conocer este jueves por la tarde sin afectos, en un documento remitido a la prensa después de ser validado por el Consell Nacional de los de Oriol Junqueras. El acuerdo, clave de bóveda de la investidura, sale adelante envuelto en una intensa tormenta de críticas. El ataque furibundo de la derecha (PP, Vox, Cs) contra los socialistas y las acusaciones del ala radical del independentismo, que trata de arrinconar a ERC como traidores mientras mira a las elecciones catalanas en el horizonte.

El pacto confirma la voluntad de abrir una nueva etapa en la relación entre el Estado y Cataluña, basada en el diálogo como vía para resolver el "conflicto político". Lo más sustantivo es que se confirma la creación de una mesa entre ejecutivos, en la que se sentarán representantes del Gobierno y la Generalitat. "Mesa bilateral de diálogo, negociación y acuerdo" es el nombre oficial.

Este fue uno de los puntos más difíciles de alcanzar, puesto que en principio los socialistas intentaban ceñir el diálogo a la la comisión bilateral nacida del Estatut para asuntos más técnicos que políticos o derivar las conversaciones a una mesa entre partidos. Con la creación de esta mesa entre gobiernos, ERC puede presentarse ante el independentismo como el partido que consiguió encontrar un cauce político para avanzar en la resolución del conflicto catalán, en lugar de continuar en la estrategia de confrontación abanderada por Carles Puigdemont.

Según lo acordado, los pactos que emanen de esa mesa deberán ser sometidos a una "validación democrática, a través de consulta a la ciudadanía de Cataluña de acuerdo con los mecanismos previstos o que puedan preverse en el marco del sistema jurídico-político". Es decir, que se buscará cualquier rendija para someter los acuerdos a la opinión pública.

El calendario de reuniones de esa mesa es otro de los aspectos sensibles en la negociación. El acuerdo establece que los trabajos se iniciarán en el plazo de 15 días desde la formación de Gobierno.

El pacto constituye el primer puente en el abismo institucional que había entre Gobierno y Generalitat desde que la enmienda a la totalidad de ERC a los Presupuestos, en febrero, dinamitó el primer intento de Sánchez por encauzar el conflicto territorial. Si esta segunda oportunidad cristaliza en avances sustantivos o resulta fallida, está por ver, pero el esfuerzo de reencuentro ha sido árduo. Ambas partes han cedido y ambas han soportado el azote de sus adversarios.

El acuerdo llega tras tres reuniones públicas y un rosario de encuentros que se mantuvieron en la discreción por el temor a que cualquier filtración lo hiciese estallar. Sánchez se comprometió a que fuese público y dentro de la Constitución, una expresión que sustituyó días después por "seguridad jurídica" en búsqueda de una mayor sintonía con ERC. También los republicanos allanaron el camino y de independencia pasaron a hablar del "futuro de Catalunya".

En todo caso, había comprometido a que el acuerdo con ERC saliese a la luz antes de la investidura. A diferencia de los pactos suscritos con Podemos y el PNV, que firmó en persona con sus líderes, Pablo Iglesias y Andoni Ortuzar, en esta ocasión no hubo rúbrica conjunta.

El documento se hace público el mismo día en que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, convocó oficialmente el pleno de investidura para los días 4, 5 y 7 de enero. La sesión comenzará el sábado a las nueve de la mañana, tres horas antes de lo habitual en estas ocasiones, para intentar que la primera votación, el domingo, se pueda celebrar en torno a la una del mediodía, lo que permitiría a los diputados volver a sus casas para la cabalgata de Reyes.

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