Se pueden contar por decenas los dirigentes populares y socialistas que en las semanas previas a la puesta en marcha del 155 de la Constitución advertían, con mayor o menor publicidad, que Albert Rivera había empezado sin miramientos y antes de que se convocaran oficialmente las elecciones en Cataluña una campaña electoral. Justificaban así sus férreas posiciones respecto al despliegue de este precepto constitucional en los días de octubre en que se negociaban los detalles entre Mariano Rajoy, Pedro Sánchez y el propio Rivera.

La dirección naranja hablaba de ideario y rechazaba el electoralismo, si bien admitía en privado que sus sondeos evidenciaban cómo su estrategia iba ganando apoyos no solo en territorio catalán -a costa fundamentalmente del PP y de una abstención que parece despertar de su letargo tras la pseudoproclamación de independencia-, sino en un buen puñado de provincias españolas.

Se acerca ya el 21-D, esa fecha marcada en el calendario de los catalanes por un Rajoy que se atrevió a desenfundar el temido 155, pero que ve cómo la demoscopia concluye que son sus socios, de Ciudadanos, quienes sacan mayor rédito a este asunto entre aquellos que demandaban mano dura frente al independentismo. Y que a tenor de lo recogido en las encuestas como el CIS o las de grupo Zeta, no son pocos.

AVISOS DEL CIS Y EL GESOP / El Centro de Investigaciones Sociológicas auguraba hace una semana más de 30 escaños para Inés Arrimadas, que según las tripas de la encuesta se nutriría fundamentalmente de una notable pérdida de de votos de Xavier García Albiol, que bajaría hasta los siete diputados. Según el último sondeo de GESOP para Zeta, los de Rivera se moverían en la horquilla de 27-28 sillones en el Parlamento catalán, mientras que los populares habrían de conformarse con seis o siete diputados.

El panorama en el sector del electorado conservador, aunque de momento pueda considerarse realidad virtual, preocupa en La Moncloa y en la sede de la madrileña calle de Génova. Y explica que el presidente y su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, multipliquen su presencia últimamente en comparecencias y actos de campaña para reclamar los derechos de autor sobre el 155 contra reloj, sin que se descarten además algunos anuncios inminentes que puedan afectar a Cataluña en terrenos como el turístico.

«Es evidente que lo primero es frenar el independentismo. En eso estamos todos. Pero si en Cataluña Rivera nos mete un 30-6, nosotros tendremos sobre la mesa un gran problema a medio plazo», subraya un veterano político popular, muy cercano a Rajoy. De ahí que ayer sábado, de campaña por Gerona, Santamaría aseverara que son «Rajoy y el PP» los que «se merecen los votos para seguir liquidando al independentismo». Y lejos de sus habituales formalismos, se jactó de que, gracias a su Gobierno, «ERC y Junts per Catalunya no tengan líderes porque están descabezados».

Obviamente, hay dirigentes del PP que ya colocan el foco en lo que está por venir a medio plazo y en el relevante granero de votos que es Cataluña para unas futuras elecciones generales que, en principio, han de llegar en el 2020. La última que Rajoy descartó un adelanto fue el pasado lunes, dando por hecho con optimismo que en breve habrá nuevos Presupuestos Generales del Estado para el próximo ejercicio --cuya negociación lleva meses de retraso-- una vez pasen las elecciones catalanas.

Eso, porque el PNV ha ido ablandando su «no» inicial a aprobar otras cuentas del Ejecutivo popular hasta confirmar que habrá negociaciones «formales» con el ministro Cristóbal Montoro en cuanto el 155 sea historia. ¿Cuándo ocurrirá eso? Algunos cargos conservadores y numerosos diputados socialistas desean que el 22 de diciembre, con el canto de los niños de San Ildefonso y la resaca electoral, llegue una decisión en firme y una posible fecha para su retirada.

Pero en La Moncloa nadie arriesga colocando una cruz en el almanaque. Fuentes gubernamentales señalan que todo dependerá de lo sencillo o complicado que resulte ungir a un presidente o presidenta en Cataluña, tarea que si se atiende a los números de las encuestas puede llevar su tiempo: hay hasta cuatro candidatos con posibilidades para una investidura, sin que se descarte por tanto que pueda haber varios intentos.

LOTERÍA ELECTORAl / De lo que ocurra en esa jornada electoral prevista para un cercano jueves de diciembre depende también la reforma de la financiación autonómica, según ha advertido el propio ministro Montoro. Dijo el titular de Hacienda en los fastos por el Día de la Constitución que no convocará un Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) hasta que no haya un relevo en la Generalitat, contestando así a los presidentes autonómicos que, dentro y fuera de sus propias filas políticas, urgen a que se aborde ese debate.

Asimismo, el futuro de las propuestas que se puedan hacer en el marco de la subcomisión para la reforma de la Carta Magna, o de las leyes orgánicas que, como ya sabe el PP, los socialistas piensan llevar al Congreso el próximo año para buscar un mejor encaje a Cataluña parecen ligados al resultado de un 21-D llamado a repartir suerte, que no premios, para todos.