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CÓNCLAVE EN LAS FILAS CONSERVADORAS

Rajoy rechaza "comercializar la amputación" de Cataluña

El presidente deja claro al PP que no cederá al referéndum pese a su minoría parlamentaria

 

El líder del PP, Mariano Rajoy, en la clausura del congreso del PP. - CURTO DE LA TORRE

PATRICIA MARTÍN
12/02/2017

Mariano Rajoy, reforzado tras ser reelegido líder del PP por un 95,6% de los votos, dedicó este domingo su discurso en la clausura del congreso conservador a preparar a su partido ante los retos futuros. Si dura fue la legislatura con mayoría debido a la crisis, advirtió, más "complicados" se presentan los próximos años por el desafío independentista y la falta de estabilidad.

El presidente destinó 11 minutos al problema catalán y otros tantos a la necesidad de acuerdos políticos para que la legislatura fructifique. Y es que después que el independentismo elevara el tono debido al juicio del 9-N, Rajoy no se quedó atrás y no se ahorró descalificaciones hacia el 'procés' --es un "disparate"-- ni advertencias en torno a sus "perjuicios". De hecho, para guiar a esos ciudadanos "engañados" con el "señuelo de la independencia", aseguró gráficamente y ridiculizando a los líderes soberanistas que "el proceso de secesión no es una poda agradable hecha por un amable jardinero, sino que es una amputación terrible y dolorosa que no hay cirujano que salve".

Por ello, el presidente garantizó ante a la plana mayor del PP que el Gobierno, pese a su minoría parlamentaria, no va a permitir la celebración de un referéndum ni a "comercializar sobre un proceso que conduce a la liquidación España". La contundencia de Rajoy tiene su origen en que la unidad territorial es uno de los temas que más preocupan (y ocupan en su estrategia) a los conservadores.

RESPUESTA A PUIGDEMONT
La reclamación de Carles Puigdemont, quien en una rueda de prensa junto a Artur Mas, invitó el viernes a Rajoy a "rectificar", cae por tanto en saco roto. El líder conservador reiteró, tras una gran bandera de España proyectada en las pantallas, que "la obligación del Gobierno es precisamente cumplir y hacer cumplir lasleyes" y se mostró contrario a "privar" a todos los españoles de su "derecho" a decidir.

En este contexto, fijó su hoja de ruta: recuperar las instituciones para que "vuelvan a estar al servicio de todos"; trabajar para "reconstruir la cohesión interna" en Catalunya, y para que se imponga un "nuevo espíritu de concordia" que aleje a los "extremismos", en alusión a la CUP. Si bien, no relató cómo intentará cumplir estas metas que dicta "la razón".

En esta estrategia, continuará también la 'operación diálogo'. Rajoy se mostró dispuesto a hablar sobre financiación, infraestructuras o servicios públicos. Y fuentes gubernamentales apuntaron que la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, incrementará los contactos institucionales, especialmente con los ayuntamientos.

DEJAR GOBERNAR
El "diálogo" marcará, además, la actividad gubernamental para salvar el abismo provocado por la minoría parlamentaria del PP. Rajoy se mostró dispuesto a hacer "concesiones", pero reiteró que elPSOE y Ciudadanos tienen que dejarle "gobernar" y no deben empeñarse en "desmantelar" las reformas "que han tenido éxito".

En el auditorio escuchaban atentamente dos representantes de C's, Miguel Gutiérrez y Begoña Villacís, pero ninguno del PSOE, que declinó la invitación a asistir. Rajoy reveló que por la mañana había hablado con Albert Rivera y que le había pedido que no le "aprete", si bien el partido naranja lo desmintió.

En cualquier caso, si Rajoy hizo un discurso más bien presidencialista, aprovechado para tender la mano a la oposición, Dolores de Cospedal orilló que es ministra de un Gobierno en minoría y se concentró en su papel de secretaria general recién ratificada. Así, instó a los suyos a estrangular a C's y "recuperar la unidad del centro derecha". En su opinión, los populares deben aprender de sus "errores" y ser "humildes" para rescatar así el voto desencantado.

Rajoy y Cospedal agradecieron, además, a los más de 3.000 compromisarios la "unidad" en torno a la cúpula. Y, para cerrar heridas con José María Aznar, que renunció recientemente a continuar como presidente de honor del PP tras su desencanto con su antiguo partido, el líder agradeció al exjefe del Ejecutivo su labor tanto en el Gobierno como en el partido. El auditorio aplaudió satisfecho estas palabras.