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La gobernabilidad de España

«El PP tapa la corrupción, no la combate»

 

ENRIC HERNÁNDEZ // NEUS TOMÁS
26/03/2017

El líder de Ciudadanos se esfuerza por mantener un complejo equilibrio: socio preferente de Mariano Rajoy y, al tiempo, látigo de la corrupción que acecha al PP. Albert Rivera se muestra crítico con la pasividad del Gobierno ante el conflicto catalán, pero aquí no es equidistante.

–De 0 a 10, ¿cómo puntuaría el cumplimiento del pacto con Ciudadanos por parte del PP?

–En el apartado económico y social, un notable. Se han tomado muchas medidas en favor de la clase media y trabajadora: los permisos de paternidad, el complemento salarial, el pacto contra la pobreza infantil... Pero en cuanto a la regeneración, el PP necesita progresar: arrastra los pies y tapa la corrupción en vez de combatirla. Como ejemplo, la comisión de investigación del caso Bárcenas, que el PP firmó pero luego la hemos sacado adelante entre Ciudadanos, Podemos y PSOE. El PP debe asumir que no tiene mayoría absoluta y que debe cumplir sus pactos. Pero si no lo hace construiremos mayorías alternativas.

–¿El PP está apartando a los cargos públicos imputados por corrupción, como reza el acuerdo?

--A nivel nacional no ha habido casos, sorprendentemente, pero sí a nivel autonómico: el pacto se ha aplicado, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid. Por eso nos choca mucho que en el caso del presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, el PP se enroque y protega a un imputado por cuatro delitos de corrupción. El PP sigue siendo un partido conservador e inmovilista, que carga con unas mochilas de corrupción muy pesadas.

–¿Se sumará Ciudadanos a la moción de censura del PSOE contra Sánchez?

–La apoyaremos, pero solo si es para convocar elecciones. O el PP cambia al presidente, o elecciones. Espero que PSOE y Podemos no pretendan repartirse las sillas, sino dar la voz a los murcianos.

–¿Es posible que Sánchez continúe por el desacuerdo entre PSOE, Podemos y C’s?

–Puede pasar, pero sería un gravísimo error del PSOE. Nuestra propuesta es pactar la investidura de un presidente instrumental que convoque elecciones.

–«No queremos un presidente que esté bajo la sombra de la ‘Gürtel’ y del ‘caso Bárcenas’, ni con la sede embargada.» ¿Se arrepiente más de esta frase o de haberse desdicho después?

–En efecto, Rajoy y el PP tienen mochilas de corrupción que les impiden impulsar la regeneración y apartar a los imputados. Dije aquella frase en la confianza de que PP y PSOE no querrían unas terceras elecciones, y que por tanto nosotros no tendríamos que apoyar la investidura de Rajoy. Pero en un momento dado me di cuenta de que el PSOE prefería elecciones que abstenerse. Por eso C’s puso un listón muy alto de regeneración, para que la investidura no permitiera que el PP campara a sus anchas.

–Ahora Ciudadanos colabora con PSOE y Podemos para controlar a Rajoy, pero hace un año pudieron sustituirlo y no lo hicieron. Es llamativo...

–Ese bloqueo al que irresponsablemente nos llevó Rajoy propició un pacto entre Ciudadanos y PSOE con 200 reformas que sigo defendiendo, pero Pablo Iglesias, él solito, decidió que Rajoy siguiera gobernando.

–La historia se completa con el veto recíproco entre Ciudadanos y Podemos...

–Nosotros queríamos un gobierno que aplicara la reformas pactadas con el PSOE, no un Gobierno de Podemos con nacionalistas y separatistas. No podemos gobernar juntos, pero sí avanzar en la regeneración.

–¿España tendrá presupuestos?

–Espero que sí. Tenemos un preacuerdo con medidas sociales y de infraestructuras, incluido el corredor mediterráneo y los trenes de cercanías de Cataluña, y el Gobierno se ha comprometido a presupuestar esos 3.800 millones de euros. Estamos consiguiendo dar un un giro a la visión radial de España que tiene el PP, que no apostó por el eje mediterráneo, y que sea más periférica. No podemos construir aeropuertos que están vacíos y a la vez tener las mercancías paradas porque no llegan a nuestros puertos.

–No basta con el apoyo de C’s.

–Lo razonable sería que el PSOE se abstuviera, incidiendo en las políticas presupuestarias. No entiendo por qué el PSOE tiene tanto miedo...

–Quizá porque afronta unas primarias de desenlace incierto.

–Sí, aunque podría haber un acuerdo de no agresión, porque en varias comunidades autónomas el PSOE tiene que sacar adelante los presupuestos con la oposición. No es inteligente criminalizar la abstención en el Congreso y luego pedir a otros que se mojen en las autonomías. Las crisis internas de los partidos no pueden poner en jaque la estabilidad de un país.

–¿A qué aspirante del PSOE considera más proclive a esa colaboración que usted reclama? ¿A Susana Díaz o a Pedro Sánchez?

–Tengo mi opinión, pero me la guardaré para no perjudicar a ningún candidato. Nosotros hicimos presidente del Congreso a Patxi López, pactamos la investidura con Díaz y alcanzamos también un acuerdo con Sánchez. Ciudadanos puede construir puentes con todos. Pero, gane quien gane las primarias del PSOE, debería estar dispuesto a mantener un mínimo entendimiento en cuestiones de Estado.

–Sánchez defiende un PSOE más a la izquierda y propenso a reconocer la plurinacionalidad de España. ¿Reconoce al líder socialista cuya investidura apoyó?

–El contenido de nuestro acuerdo con Sánchez no tenía mucho que ver con esa visión confederal de España que ahora expresa, y con la que no coincido. De hecho, en el pacto había una cláusula que dejaba claro que en ningún caso se podía celebrar un referéndum. Otra cuestión es que se sienta obligado a tapar el hueco a su izquierda. El PSOE está teniendo un debate de personas, pero se enfrenta en España al mismo problema que Jeremy Corbyn en el Reino Unido o Benoît Hamon en Francia: a lo largo del siglo XX el socialismo europeo formuló propuestas a la ciudadanía que al final hemos asumido todos los partidos, pero ante la economía del conocimiento y la globalización se ha quedado sin respuestas.

–¿Y las tiene el liberalismo?

–Los conservadores piensan que todo debe seguir igual, y por eso los populismos crecen en Europa. A los liberales nos toca dar la batalla a los conservadores en políticas sociales, laborales y económicas. Hay que dar oportunidades a los jóvenes y hacer una revolución educativa, porque España no puede estar a la cola de Europa en educación y con el mismo paro que Grecia. Los liberales tenemos que librar esa batalla, como hacen Emmanuel Macron en Francia o Justin Trudeau en Canadá.

–¿Ciudadanos mantendrá su apoyo parlamentario a Susana Díaz si compagina la presidencia andaluza con la secretaría general del PSOE?

–Nunca entramos en el debate de los cargos orgánicos de otros partidos. Me preocuparía que, como se infiere de la pregunta, hiciera dejación de funciones como presidenta de la Junta, pero tener un cargo de responsabilidad en un partido no tiene por qué ser incompatible con una presidencia autonómica.

–Si gana Sánchez con su ‘no es no’ habrá que conformar otra mayoría presupuestaria. ¿A C’s le incomodaría votar junto al PNV, que exigirá al Gobierno cesiones territoriales?

–Me incomodaría si se mezclara la negociación presupuestaria con cuestiones identitarias, la celebración de un referéndum de independencia o el traslado de los presos de ETA. Si se habla de infraestructuras, de acabar la Y vasca o de soterrar líneas de tren, ningún problema.

–¿En Cataluña es ya inevitable el choque de trenes?

–Es evitable, pero no hay voluntad. Mañana podrían sentarse en una mesa la Generalitat y el Gobierno de España, acordar que la base es la Constitución y el Estatut y, a partir de ahí, hablar de competencias, de financiación autonómica, de infraestructuras... Entonces se podría solucionar, aunque no sería fácil. El problema es que la Generalitat se ha levantado de la mesa. Es verdad que el Gobierno ha estado mucho tiempo inactivo, dejando que calaran mensajes como el España nos roba y que se hiciera una política de enfrentamiento. Aunque no jugaré a la equidistancia: Rajoy puede haber estado más o menos acertado o falto de visión estratégica, pero eso no justifica que nadie se salte la ley. Cuando hablo en privado con los dirigentes de Convergència, todos me dicen que si no hay referéndum de independencia no hay nada de qué hablar. Y esta es una condición que ningún partido que aspire a gobernar España puede aceptar.

–¿No es preciso un diálogo bilateral para encauzar este conflicto?

–El marco es el Estado autonómico y el Estatut, que hacen de Cataluña uno de los territorios con más autogobierno de España y Europa, aunque con la caja vacía, 72.000 millones de deuda y rescatada por el Estado. Fuera de la Constitución y el Estatut no hay acuerdo posible. El referéndum de independencia no es la solución, sino parte del problema.