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Espectáculos

 

MEMORIA HISTÓRICA DE LA CIUDAD DE CASTELLÓN

100 años de la ‘docta casa’

Una exposición recorre el centenario del Instituto Francisco Ribalta con fotografías y piezas que reflejan la evolución cultural, social y educativa de Castellón entre generaciones enteras de estudiantes

 

11/02/2017

Una placa de mármol en el frontis de su escalera principal calificaba al instituto Francisco Ribalta como la docta casa. Una especie de sustantivo que resumía lo qué ha sido y es el más veterano de los centros de Secundaria de Castellón: templo de la sabiduría, erudición, conocimiento y formación máxima. El edificio del IFR, como fue conocido por generaciones enteras de castellonenses, cumple 100 años, testigo implacable de la evolución de la ciudad en todos sus ámbitos.

Por ello, y como memoria de un centenario que es mucho más que un aniversario, una exposición recorre desde ayer una historia de letras y de ciencias.

Con la presencia de la concejala de Cultura, Verònica Ruiz, y el edil de Educación, Enric Porcar, la muestra abrió sus puertas en la Fundación Dávalos-Fletcher para dar a conocer el patrimonio intelectual, científico y del saber del instituto que se inauguró el 14 de enero de 1917 con el nombre de instituto General y Técnico, heredero del que existió en la antigua plaza de Santa Clara.

Como explica a Mediterráneo Francisco Vilar, secretario del instituto Ribalta, la exposición es «un recorrido por la evolución de Castellón y sus cambios a través del alumnado que ha ocupado las aulas del centro y también del material que forma parte de los museos del propio instituto, especialmente el de Ciencias Naturales, Física y Química».

Pero también recordando el hecho que el Ribalta fue la primigenia Escuela de Maestras, génesis de la Escuela de Magisterio y, después de Formación del Profesorado de EGB que pasaría a la sede de la calle Herrero y, más recientemente en la Universitat.

Vilar destaca que algunas de las piezas expuestas «tienen más de 100 años, ya que proceden de aquel viejo instituto de la plaza Santa Clara, que ocupó el convento de las Clarisas, abandonado tras la desamortización de Mendizábal en el año 1844».

El secretario del IFR recuerda la importancia que «siempre ha tenido para Castellón» un edificio construido por el arquitecto Tomás Traver y que encierra «una parte importante de la cultura y de la ciencia castellonense».