El periodista oriundo de Forcall, Víctor Amela ha ganado hoy la XXXVI edición del Premio Ramon Llull de las Letras Catalanas, dotado con 60.000 euros, con la historia romántica "La filla del capità Groc", una reconstrucción épica del Groc, personaje real del Maestrat que defendía los ideales carlistas en el siglo XIX. El jurado, formado por Anne-Laure Aymeric, Carles Casajuana, Pere Gimferrer, Gemma Lienas y Emili Rosales, que actuaba como secretario, ha escogido esta obra de entre las 48 presentadas en esta edición del premio, convocado por la editorial Planeta y dotado con 60.000 euros, al resaltar su ritmo y la construcción de los personajes. Para Lienas, Amela "te los hace vivir, sientes sus sentimientos y sus emociones, y esto en la escritura masculina no es fácil de encontrar", mientras que Carles Casajuana ha dicho que, aunque desde el principio el lector sepa que Tomàs Penarrocha -como se llamaba realmente el personaje- defiende una causa perdida, se tienen ganas de seguir toda su peripecia. El periodista, que se ha pasado al catalán por primera vez en su larga trayectoria profesional, porque así se lo demandaron los personajes desde el principio, ha explicado que el Groc es un personaje real, del pueblo de donde desciende su familia paterna, Forcall, y del que oyó hablar por primera vez cuando era un niño, puesto que allí era visto como una suerte de Robin Hood. Decano de los críticos televisivos en Cataluña y muy conocido por sus entrevistas en la contraportada de La Vanguardia, Amela ha explicado que ha armado una novela romántica, "por la época en la que sucede, por los personajes y por un protagonista que es un hombre humilde de pueblo que decide rebelarse contra el poder del momento, encarnado en la burguesía liberal, levantando la bandera carlista". Espera que ahora se convierta en un Braveheart local. "Ayudaba en todo lo que podía a los labradores de las masías más humildes, que a la vez lo escondían. Pudo resistir tres años largos él solo frente al ejército español, escondiéndose en cuevas, barrancos y paisajes agrestes, enfrentándose al general más brillante, el general Juan de Villalonga y Escalada", ha apuntado el autor.Para armar el relato, Víctor Amela ha buceado entre la documentación que se conserva de la época y, especialmente, entre las memorias manuscritas del que fue yerno del Groc, casado con su hija Manuela, una muchacha "defensora a ultranza de su padre" y que en esta novela también tiene su peso.

La historia transcurre entre la primera guerra carlista y la segunda, una vez vencidas las tropas de Ramon Cabrera en 1840 y con el Groc regresando a su casa, "con la idea de recuperar su vida, a su esposa, a su hija primogénita".

Las circunstancias, sin embargo, le empujarán "a volver a alzar la bandera de los valores tradicionales, la bandera carlista, y junto a él su hija Manuela, de trece años y temperamento ardiente, que considera a su padre un héroe gigantesco", al que llamaban el Groc por sus cabellos y sus largos bigotes rubios.

El escritor ha remarcado que también se trata de una historia romántica "por las pasiones que mueven a los personajes, como son el amor, los celos, las traiciones, la entrega fuera de lo común para conseguir un sueño, la defensa de unos ideales".