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Rosicky y el niño sirio

El talentoso centrocampista checo, de 35 años, disputa su cuarta Eurocopa tras un año en blanco por las lesiones. Un mensaje desde un campo de refugiados le ayudó a no rendirse

 

Rosicky, en un entrenamiento con la selección checa. - AFP / GUILLAUME SOUVANT

RAÚL PANIAGUA / TOULOUSE (enviado especial)
12/06/2016

Cuando cualquier aficionado vea la alineación de la República Checa que se medirá este lunes con España fijará su atención irremediablemente en dos nombres: Petr Cech y Tomas Rosicky.

El incombustible portero, de 35 años, suma 119 partidos con su selección. El centrocampista, de la misma edad, lleva 101, pero es el capitán. Debutó con el combinado checo el 23 de febrero del 2000, dos años antes que el meta, y se prepara para su cuarta Eurocopa (2000, 2004, 2012, 2016).


19 MINUTOS EN UNA TEMPORADA

Las dos estrellas de la República Checa juegan en el Arsenal, aunque el verbo quizá no sea el adecuado. Mientras Cech sigue firme bajo palos y ha disputado 3.780 minutos con el equipo de Wenger este curso, Rosicky solo ha jugado 19 minutos, en la Copa de Inglaterra, además de cuatro partidos con el filial ‘gunner’.

Las lesiones han amargado la vida al talentoso mediapunta, que ha rescindido su contrato con el cuadro londinense, aunque no piensa retirarse. Estuvo a punto de hacerlo después de un año parado. Lo tenía decidido hasta que una ayuda inesperada le hizo cambiar de opinión.

El mensaje de un niño sirio desde un campo de refugiados le ayudó a no rendirse, según confesó en la concentración checa previa a la Eurocopa. "Recibí muchas muestras de apoyo, pero la que más me impactó fue la de un chico que estaba en un campamento de Siria. Decía que una de las esperanzas que le quedaban era verme jugar de nuevo. Eso me conmovió y vi lo tremendamente importante que es el fútbol en la vida de la gente", rememora el capitán checo. "Ese niño me inspiró para no rendirme, para seguir luchando para volver a jugar y no despedirme del fútbol sentado en un banquillo".


FAN DEL FÚTBOL ESPAÑOL

Y ahí estará este lunes Rosicky, en el césped del estadio de Toulouse, donde se medirá con una de las selecciones que más admira. "Me encanta el fútbol español. En mi historia, en mi carrera, he jugado con Cesc, Cazorla, ahora también con Monreal y Bellerín. Siempre me he entendido muy bien con ellos porque me gusta el mismo estilo", cuenta el alma máter de una selección renovada que nada tiene que ver con aquella subcampeona de 1996 o la semifinalista del 2004, en la que ya estaban Cech, Rosicky y figuras como Nedved, Poborsky,Baros y Koller.

Bellerín, el joven lateral catalán que entró en la lista por la lesión de Carvajal, conoce bien a su excompañero. "Es uno de los jugadores más inteligentes que conozco. Es una pena que no haya podido jugar más, solo con verlo entrenar se percibe su talento".

Otra de las antiguas estrellas checa, el exatlético Radek Bejbl, destaca la importancia del regreso de Rosicky. "Se le ve con ganas de demostrar su clase. Está fresco y se nota. Para nosotros es clave porque maneja muy bien la pelota, tiene visión de juego y mucha personalidad. Con él mejoramos, somos más fuertes", resume el exinternacional.

Tiene razón Bejbl. El capitán checo está deseando jugar después de una preparación enfocada a la Eurocopa, sobre todo en los dos últimos meses. No le importó jugar con el equipo sub-21 del Arsenal. Era necesario para demostrar que podía volver a brillar.

En un torneo corto tiene la ocasión de dejar destellos de su clase. Puede que sea su despedida. O quizá no. "Para mí siempre es lo mismo. Estoy enamorado del fútbol. Tengo la misma ilusión de mis inicios. Cuando la pierda, lo dejaré", concluye.