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AVANCE EDITORIAL

Demi Moore cuenta en su biografía su lucha contra las drogas

La actriz cuenta el abandono de su padre, el suicio de su padrastro y otros momentos difíciles de su vida

 

Demi Moore llega al aeropuerto de Heatrrow, el pasado miércoles. - GTRES

LUIS MIGUEL MARCO
24/08/2019

No todo en el pasado de Demi Moore se reduce a aquella foto embaraza de su segunda hija que Annie Leivobitz le hizo para 'Vanity Fair'. O al recuerdo de cuando modelaba barro junto al desaparecido Patrick Swayze en la película 'Ghost', el éxito que la catapultó. Por suerte la actriz, a los 56 años, se ha sincerado y ha convocado a todos sus fantasmas en su biografía, que publica en septiembre la editorial Harper Collins pero de la que van conociendo detalles, como su particular lucha para dejar la cocaína. 

"Durante años he estado en una espiral, en un camino de verdadera autodestrucción. No importa los éxitos que hubiera tenido en el pasado, simplemente nunca me he sentido suficientemente buena, suficientemente bien", explica en 'Inside out', que así se titula el libro y que contiene unos cuantos pasajes "desgarradores" .

Nacida en Nuevo México, Demetria Gene Guynes -su nombre real- pasó parte de su infancia y adolescencia en los suburbios de Pittsburgh. Su padre, Charles Harmon, que era militar, dejó a su madre antes de que ella naciera, y su padrastro, Danny Guynes, un alcohólico de cuidado, se suicidó cuando ella tenía 17 años. Su madre, Virginia Guynes, también merece un capítulo aparte. Tuvo un amplio historial delictivo por conducir ebria y por pirómana que la llevó a la cárcel varias veces. Y una vez que su hija ya era un rostro popular, Virginia tuvo su momento de gloria posando desnuda y parodiando algunos de los papeles de su propia hija.  El cáncer se la llevaría.

Demetria fue poco al colegio y a los 16 años decidió volar. Así que la actriz también tiene un pasado de modelo fotográfica con el seudónimo de Vivianne Pollentier en publicaciones porno y  con posados sin ropa que aparecerían en 'Playboy' y 'Penthouse'. 

Natassia Kinski la animó a probar suerte en el cine y la primera gran oportunidad como actriz le llegó cuando encarnó a Jackie Templeton en la teleserie 'Hospital General'. "Fama salvaje, falsos amigos y mucha noche", cuenta que le llevaron a caer en la adicción a la cocaína.  El directo Joel Schumacher la contrartó para 'St. Elmo, punto de encuentro' y un día llegó al rodaje tan colocada que el propio Schumacher la echó del set.

En paralelo a sus éxitos en el cine -a mediados de los 90, cuando llegó a ser la actriz mejor pagada de Hollywood, 12 millones de dólares por títulos como 'Una proposición indecente' con Robert Redford,  'Acoso', con Michael Douglas, y 'Striptease'–, en el libro repasa sus tres matrimonios. 

La primera vez se casó con el músico Freddy Moore, del que se encandiló escuchándole tocar en un tugurio y de quien adoptó el apellido. La segunda, con el actor Bruce Willis, el macho alfa de las películas de acción, con quien tuvo tres hijos: Rumer, Scout LaRue y Tallulah Belle y con el, a juzgar por lo que cuenta y las fotos en las que los hemos visto junto a sus hijos, mantiene actualmente una buena relación . Finalmente, con el también actor y productor Ashton Kutcher, 15 años menor que ella. Dieron muchos titulares, se divorciaron en 2011 y ella lo pasó fatal, tanto que sufrió un transtorno alimentario que le provocó una preocupante pérdida de peso. 

El libro tiene también mucho de manual de autoayuda para alquien que ya no cuenta en Hollywood. "Con los años comencé a ganar una increíble profundidad para apreciar las cosas. Y muchas de las cosas que percibía como negativos o malos, ahora las aprecio", cuenta. Lo que parece pasar por alto son sus grandes ínflulas. Por ejemplo, cuentan que en el Festival de Cine de San Sebastián, adonde acudió el año 2007 para presentar la película 'Un plan brillante' le pagaran determinada cantidad por caminar en la alfombra roja que entonces colocaban desde las puertas del hotel María Cristina hasta la entrada del teatro Victoria Eugenia: apenas 60 metros. Al final lo hizo de tapadillo, por la puerta de atrás.