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La nueva vida de Kiko Rivera

3 Presume de cambio físico y estrena familia numerosa

 

Arriba, Kiko Rivera luciendo cuerpo. Abajo, con la recién nacida Carlota. - instagram

Arriba, Kiko Rivera luciendo cuerpo. Abajo, con la recién nacida Carlota. - instagram

JULIA CAMACHO SEVILLA
04/02/2018

«Todo lo bueno que me puede pasar, me está pasando». Orgulloso y feliz, Francisco Kiko Rivera Pantoja presumía hace unos días de su nueva vida. Su salud ha dado un salto cualitativo desde que perdió peso gracias a una banda gástrica. Se siente mejor con su cuerpo, por lo que lo muestra en las redes sociales, y más ágil, lo que le permite disfrutar aún más de las niñas de sus ojos, Ana, de 2 años, y la recién nacida Carlota, que llegó al mundo el martes en Sevilla después de que Irene Rosales se sometiera a un parto programado, según adelantó la periodista Sandra Aladro en El programa de Ana Rosa. Con la llegada de la pequeña, el disyóquei se convierte en padre de familia numerosa, pues ya tiene también a Francisco, de 5 años, fruto de su relación con la modelo Jessica Bueno.

debut en las redes sociales / Con apenas unas horas, Carlota ya debutó en las redes sociales, donde su padre quiso celebrar el momento de «felicidad perfecta» colgando una emotiva imagen de las manos de la pequeña entrelazadas con las suyas, además de otra donde agradece a su madre, Isabel Pantoja, haberle enseñado a «ser papá». Atrás quedan los años de un joven parodiado como ni-ni, con escaso éxito en sus proyectos empresariales y con algún que otro problema con Hacienda: incumplimientos de contratos profesionales o de alquiler e impagos al fisco lo llevaron a varios embargos preventivos. Un calvario que se juntó con el peor momento de la familia, con la matriarca cumpliendo condena en prisión por blanqueo de capitales. Y por si fuera poco, el clan no dudaba en mostrar públicamente las desavenencias internas, con Chabelita haciendo gira por platós televisivos y revistas para airear los trapos sucios (algo que sigue haciendo, como demostró ayer en Sábado Deluxe).

Ahora todo eso parece ser agua pasada. La cantante salió de la cárcel y tras un tiempo enclaustrada en Cantora, la finca heredada de Paquirri, se dedicó a la promoción de su nuevo disco, Hasta que se apague el sol, aunque con fortuna desigual y apenas una decena de actuaciones a uno y otro lado del charco. Un impasse que le ha permitido disfrutar de sus nietos e incluso estar presente en el hospital para ver llegar a la cuarta, ya que cuando nació Ana aún estaba presa y solo pudo desplazarse días después tras solicitar un permiso.

El disyóquei, por su parte, también ha intentado aumentar el número de actuaciones para hacer frente a sus importantes compromisos con el fisco, según su mujer, «como puede y cuando puede».

Sin embargo, a sus 33 años el gran cambio ha sido el físico. Tanto, que incluso no ha dudado en presumir de «tableta de chocolate» en las redes, posando sin camiseta para dar cuenta de que los nuevos hábitos alimenticios, unidos a la operación médica, dan sus frutos. Ha perdido más de 20 kilos, lo que le permite moverse con facilidad y cansarse menos, mitigar los problemas de salud y, como explica en su revista de cabecera, Hola, potenciar su faceta como padrazo.

COMPLICIDAD / Así, estas últimas semanas ha ido dejando testimonio de sus paseos por Sevilla junto a su hija mayor para enseñarle Triana, el barrio en el que se crió, y la complicidad que tienen ambos, mostrando momentos cotidianos como el baño de la pequeña. Una complicidad que no puede tener con la frecuencia que quisiera con Francisco, pues reside con su madre fuera de España.

Rivera también ha dado muestras de la fortaleza de su unión con Irene, con quien se casó en octubre de 2016, tras los rumores que hace unos meses apuntaban a una posible infidelidad por parte del disyóquei.

«Encontrarte fue lo mejor que me pasó jamás», le escribió en Instagram, agradeciéndole además «haber formado una maravillosa familia» que ahora tiene un nuevo miembro.