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Cambio de Gobierno en Argentina

Alberto Fernández inicia la quinta era peronista en medio de un derrumbe económico y social

El nuevo presidente encuentra un frente interno tormentoso y un contexto global también desfavorable

 

El candidato a la presidencia Argentina Alberto Fernández. - JUAN MABROMATA / AFP

ABEL GILBERT
08/12/2019

Le habría gustado ser embajador en Madrid si Cristina Fernández de Kirchner volvía a la presidencia. Ella le dijo que podía vencer en las urnas a Mauricio Macri aunque no gobernar y lo nombró candidato. Alberto Fernández se convirtió así en el héroe accidental que presidirá a partir de este martes una Argentina herida y expectante. Ponerla de pie, dijo al presentar su equipo de ministros, será otra vez una "epopeya".

El nuevo jefe de Estado inaugura la quinta era del peronismo en medio de enormes expectativas y temores. El coronel Juan Perón fue el padre fundador del movimiento político que la derecha sigue considerando una maldición. Perón gobernó en tres oportunidades, las dos primeras (1945-55) con sus años de oro y escarnio que terminaron con un golpe de Estado. Retornó al país en 1973.  Su esposa, Isabel Perón, lo heredó a su muerte en 1974 y abonó el camino de la última dictadura (1976-83). El tercer peronismo (1989-99) tuvo la impronta neoliberal de Carlos Menem. La cuarta etapa, entre 2003 y 2015, movió al péndulo ideológico en la dirección contraria con Néstor y Cristina Kirchner.  Ahora Alberto, el otro Fernández, asume como el bombero que debe apagar un incendio económico y social.

A pocas horas de abandonar su cargo, Macri tuvo su propio baño de masas para despedirse. El acto del final osciló entre el autoelogio, la sensación del deber cumplido y la advertencia al sucesor de que será un fiscal implacable y custodio de la obra realizada en cuatro años. El jueves pasado, Macri había dicho por la cadena nacional que Argentina tenía menos corrupción, mayor ética pública e infraestructura. Mientras grababa su mensaje, el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) informaba de que la pobreza laceraba al 40,8% de la población: 16 millones de personas. La indigencia, en tanto, golpea a 3,6 millones de argentinos, el 8,9%. La pobreza subió 12 puntos como consecuencia de las sucesivas devaluaciones, ajustes económicos y el espiral inflacionario. Se trata de cinco millones más de personas respecto a cuando Macri ganó los comicios con la promesa de alcanzar la "pobreza cero". Al iniciar su mandato pidió a los argentinos que lo juzguen por esos resultados. Las cifras dan cuenta ahora de que el 59% de los niños y adolescentes de 0 a 17 años pasan hambre. Esto representa a siete millones de esa franja poblacional.

LA PESADA HERENCIA

Cuando la derecha llegó al poder habló de la "pesada herencia" del kirchnerismo. Su inventario no se ahorró de adjetivos. Fernández ya dijo  también que encuentra un legado calamitoso. La actividad económica es un 4,9% inferior a la del 2015. El salario acumuló una caída del 18,5%. La inflación del 2019 llegará al 60% en 2019 y más del 300% desde 2016. Se perdieron 158.600 puestos de trabajo y cerraron 22.000 empresas. El paro araña el 11% y el 49% de los argentinos tiene un empleo informal. 

El peso se devaluó un 538%. La deuda externa representaba en el 2016 el 52% del PIB. Casi se ha duplicado. En los cuatro años de Fernández, Argentina debe pagar a sus acreedores 170.000 millones de dólares en concepto de capital e intereses, y no hay de dónde sacarlos en las condiciones de precariedad existentes. Sin un inmediato acuerdo con los acreedores, el nuevo Gobierno no podrá comenzar a enfrentar los desafío que le esperan. Ya negocia con el FMI.

UN MUNDO ADVERSO

Fernández no se encuentra con ninguna condición externa favorable. De acuerdo con la revista 'Crisis', él arriba a la Casa Rosada en momentos que "repiquetean las alarmas en todos los rubros". De un lado, la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China, que tiene su fuerte capítulo argentino. Por el otro, el panorama recesivo global. En ese contexto, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, ha vuelto a utilizar el lenguaje más ofensivo hacia la región latinoamericana al llamarla "patio trasero" de EEUU. El golpe de Estado en Bolivia, las crisis de gobernabilidad en Chile y Colombia y las muy difíciles relaciones que se avecinan entre Argentina y el Brasil de Jair Bolsonaro fijan el escaso margen de acción de Fernández.

"En este escenario desfavorable el tan mentado pacto social se convierte en una necesidad tan básica como improbable de concretar", consideró la revista 'Crisis', aunque reconoció que, con poco, el peronismo naciente puede hacer la diferencia. "Basta con torcer la tendencia decadente a la que Mauricio Macri nos conducía con obsesiva fatalidad para conseguir un poco de aire y abrir una luz de esperanza".