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GUERRA POLÍTICA POR LA INMIGRACIÓN

La amenaza de otro cierre de gobierno vuelve a planear sobre EEUU

El choque sobre el número de detenciones de inmigrantes se suma al de fondos para el muro. Trump mantiene la idea de declarar una emergencia nacional o sacar fondos de partidas ya aprobadas

 

La amenaza de otro cierre de gobierno vuelve a planear sobre EEUU - AP EVAN VUCCI

IDOYA NOAIN
11/02/2019

La amenaza de otro cierre parcial de gobierno vuelve a planear con fuerza sobre Estados Unidos. Este lunes se han reactivado las conversaciones entre republicanos y demócratas en el Congreso que se habían roto el fin de semana pero son escasas las perspectivas de que el acuerdo presupuestario se pueda lograr en las próximas horas, cuando debería alcanzarse para asegurarse la tramitación de las cuentas en las cámaras a tiempo para evitar que el sábado empiece un nuevo cierre. Y desde la Casa Blanca, mientras, se sigue apuntalando la posibilidad de que el presidente, Donald Trump, declare una emergencia nacional o busque fondos para el muro en partidas ya aprobadas para asegurarse la financiación del muro.

La obsesión de Trump con lograr 5.700 millones de dólares provocó el histórico cierre reciente, que se prolongó 35 días, colocó al país al borde del caos y provocó unas pérdidas de 11.000 millones además de una situación crítica para 800.000 empleados públicos. Ahora los demócratas y republicanos han llegado a acordar aprovisionar entre 1.200 y 2.000 millones para reparaciones y refuerzos del muro, una cantidad que es incierto que Trump considere suficiente. Pero, además, a las complejas conversaciones se les ha sumado también una agria discusión sobre el número de detenciones de inmigrantes, que los demócratas quieren limitar para evitar excesos de la Administración en las deportaciones.

El plan demócrata limitaría a 16.500 las camas disponibles en ICE, la agencia que ejecuta las detenciones y expulsiones, para poner en esa cifra el tope de arrestos de inmigrantes sin papeles dentro del país, no en la frontera. Su argumento es que se pondría coto así a “crueles” deportaciones de inmigrantes sin historial delictivo criminal y con vidas asentadas dentro del país que la actual Administración ha intensificado.  Trump, sin embargo, ha tratado de retratar la propuesta como una “locura” y ha acusado exageradamente a los demócratas de tratar de dar inmunidad a criminales.

VIAJE A EL PASO

Vincular a los inmigrantes con el crimen ha sido uno de los ejes centrales del discurso de Trump desde que lanzó su candidatura y en la presidencia. Volvió a hacerlo la semana pasada en el discurso sobre el Estado de la Unión y este lunes se esperaba también que lo hiciera en un mitin organizado en la ciudad fronteriza tejana de El Paso, donde a la misma hora estaba convocada una manifestación alternativa a favor de los inmigrantes en la que iba a participar el congresista Beto O’Rourke, figura en ascenso en el Partido Demócrata.

Trump ha tratado de convertir El Paso en ejemplo de la eficacia del muro. Numerosos análisis y voces locales incluso de republicanos, no obstante, desmontan su argumento. Hasta el alcalde de la ciudad, el republicano Dee Margo, ha denunciado que su ciudad no era, como dijo Trump, una de las más peligrosas antes de la construcción del muro. “La valla cumple una función pero no es la panacea”, ha dicho el primer edil de la ciudad, donde cerca del 80% de la población es latina.

Trump tiene imposible dar marcha atrás en su obsesión con el muro si quiere mantener a una parte fundamental de su base electoral y por eso ha dado instrucciones a su equipo para buscar fondos en otras partidas ya aprobadas o incluso estudiar la declaración de emergencia nacional. Mick Mulvaney, su actual jefe de gabinete, insistía el domingo en que Trump sigue comprometido en construir el muro “con o sin el Congreso".