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PRIMER TRASPASO DEMOCRÁTICO

El exfutbolista George Weah jura su cargo como presidente de Liberia

En una ceremonia multitudinaria, el único Balón de Oro africano ha hecho un llamamiento a la unidad nacional y ha prometido una pais "de igualdad, libertad, dignidad y respeto mutuo"

 

George Weah en el acto de juramento como presidente de Liberia junto a la presidenta saliente, Ellen Johnson Sirleaf (izquierda), y la nueva vicepresidenta, Jewel Taylor. - / AFP / ISSOUF SANOGO

EL PERIÓDICO
22/01/2018

El exfutbolista George Weah, único Balón de Oro africano (1995) y considerado mejor jugador de la historia del continente, ha jurado su cargo como presidente de Liberia entre promesas de unidad nacional, libertad, igualdad y lucha contra la pobreza y la corrupción.

Las más de 35.000 personas que han aplaudido a rabiar en el estadio Samuel Kanyon Doe de las afueras de la capital, Monrovia, hann visto cómo Weah y la jefa de Estado saliente, la Nobel de la Paz Ellen Johnson-Sirleaf, descendían del escenario de la mano, simbolizando el primer traspaso de poderes entre dos presidentes elegidos democráticamente en 74 años.

"Es un momento histórico para este país. Es el amanecer de una Liberia nueva y mejor, de igualdad, libertad, dignidad y respeto mutuo. No os defraudaré", ha prometido Weah en su discurso de investidura, en el que ha querido abrir una era de "esperanza y prosperidad" con avances en educación, sanidad y agricultura.

Especialmente vehemente han sido sus palabras contra la corrupción: "Debemos asegurarnos que los recursos nacionales no acaben en los bolsillos de los funcionarios del Estado. Es hora de poner el interés de la gente por delante del nuestro propio. A quienes se nieguen a dejar de enriquecerse, la ley se encargará de ellos".

Dos guerras civiles
Asimismo, el nuevo mandatario ha recordado a los "cientos de miles de muertos" durante las dos guerras civiles que asolaron al país (1989-1996 y 1999-2003) al tiempo que ha celebrado que el proceso electoral en el que resultó vencedor "se llevó a cabo sin una sola pérdida humana y garantizado por el Estado de derecho", algo que ha considerado "una valiosa lección para la historia liberiana".

Pese a esto, Weah ha asegurado que el sueño de los liberianos "aún no se ha hecho realidad", para lo que ha reclamado que los ciudadanos se unan a él para "hacer que nuestras vidas mejoren", y les ha recordado que "todos somos responsables de decidir nuestro propio destino".

Vestido de blanco y entre ensordecedoras ovaciones, el nuevo presidente ha subrayado que los ciudadanos pertenecen "primero a Liberia, antes que a cualquier tribu", en línea con sus reclamos de unidad nacional y de resolver las diferencias políticas mediante los mecanismos previstos por el Estado de derecho.

Junto a él, ha sido investida vicepresidenta Jewel Howard-Taylor, sobre quien los expertos plantearon dudas durante la campaña por ser la exmujer del expresidente Charles Taylor, quien cumple 50 años de condena en una prisión británica por su papel durante la guerra civil de Sierra Leona.

Entre los invitados han estado los jefes de Estado de Nigeria, Senegal, Ghana o Sierra Leona, además de algunos de los mejores futbolistas de la historia de África como el marfileño Didier Drogba o el camerunés Samuel Eto'o, a quien algunos medios relacionan con una aventura en la política en su país, siguiendo el ejemplo del propio Weah.

Weah, quien hasta ahora era senador por la circunscripción de Montserrado, la más poblada de Liberia, venció tanto en la primera como en la segunda vuelta de los comicios como número uno del opositor Congreso por el Cambio Democrático (CDC), imponiéndose al candidato oficialista, el hasta hoy vicepresidente del Gobierno, Joseph Boakai.

Un gran reto
El nuevo jefe de Estado de esta pequeña nación de África occidental se hizo con el 61,5 % de los votos en la segunda vuelta, celebrada el pasado 26 de diciembre. No era la primera vez que se presentaba a las elecciones: en 2005 perdió ante Johnson-Sirleaf, quien ha gobernado el país hasta hoy, y en 2011 se incorporó como número dos de la candidatura de Winston Tubman, el sobrino de William Tubman, el presidente más longevo de la historia del país, aunque la presidenta resultó reelegida.

Weah tiene ahora por delante el reto de sostener las previsiones positivas de crecimiento económico después de tres años de ralentización. Su historia personal suscita optimismo entre sus ciudadanos: criado en un barrio chabolista de Monrovia, Weah se propuso ser un futbolista de talla mundial y lo consiguió; se propuso ser presidente de Liberia y lo consiguió, y ahora se propone acabar con algunos de los problemas más arraigados del país como la pobreza y la corrupción.

Liberia, con unos 4,6 millones de habitantes, sufrió dos guerras civiles (1989-1996 y 1999-2003) que costaron la vida a más de 150.000 personas y que causaron centenares de desplazados y refugiados.

También, Liberia fue el país con más víctimas durante el grave brote de ébola de 2014, que acabó con más de 5.000 personas y contagió a otras 10.300, y truncó el avance económico en el país, cuyo PIB ha avanzado un 248 % durante los 12 años de presidencia de Johnson-Sirleaf, algo que ha repercutido en una esperanza de vida que ha aumentado de los 56 a los 62 años.