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Carrera a la Casa Blanca

Joe Biden tiene encarrilada la nominación demócrata

La mayor parte del partido apoya al candidato del ‘establishment’. Las victorias del exvicepresidente ponen en un aprieto a Bernie Sanders

 

Joe Biden y su mujer Jill el martes en la ciudad de Filadelfia. - REUTERS / Brendan McDermid

RICARDO MIR DE FRANCIA
12/03/2020

La carrera para la nominación demócrata ha quedado prácticamente finiquitada después de que Joe Biden encadenara este martes una nueva serie de victorias inapelables en cuatro de los seis estados que celebraban sus primarias. El candidato del establishment se impuso sin dificultades en Michigan, el estado en el que Bernie Sanders había depositado todas sus esperanzas para renacer tras el varapalo del pasado supermartes. No pudo ser.

En poco más de un mes, su rival ha pasado de ser una presencia tan venerable como irrelevante en la campaña a un candidato inexpugnable que ha ganado 15 de los últimos 20 estados disputados y ha tomado una significativa ventaja en el número de delegados que elegirán formalmente en julio al demócrata que peleará por la Casa Blanca. El estatus quo le está ganando a los deseos de cambio.

La pelota está ahora en el tejado de Sanders, enfrentado al dilema de cómo proceder cuando su camino hacia la nominación ha quedado seriamente bloqueado ¿Seguir en la pelea con el coste que eso supondría para la unidad del partido o plegar velas para centrar todos los esfuerzos en derrotar a Trump? En un gesto muy revelador, el socialdemócrata canceló su comparecencia en Vermont, probablemente para revaluar con detenimiento sus próximos pasos.

CARA A CARA EL DOMINGO / Al senador independiente no le queda mucho más que encomendarse a que el coronavirus o una eventual recesión derivada de sus consecuencias pueda trastocar completamente la campaña. Sanders dijo la semana pasada que no pretende comportarse «como un masoquista» si los números no le cuadran, pero este domingo tiene su primer debate cara a cara con Biden y, de acuerdo con sus asesores, pretende aprovechar la oportunidad.

Su gran problema es que su «revolución política» no ha acabado de materializarse. Pese a tener la mejor organización sobre el terreno y el apoyo abrumador de los jóvenes, no ha logrado expandir el electorado. En el sur del país no compite. Y en las cunas obreras del Medio Oeste ha perdido los dos estados disputados hasta ahora. Tampoco tiene apoyo de los grandes medios. Y casi todo el partido ha cerrado filas en torno a Biden.

Los resultados del martes no hicieron más que ahondar sus flaquezas. Biden arrasó en Misisipi con el apoyo masivo de los afroamericanos. Ganó también en Misuri, Idaho y Michigan, donde Sanders dio la sorpresa hace cuatro años. Ni siquiera pudo imponerse en el condado del cineasta Michael Moore, uno de los principales subalternos de su campaña y principales azotes de Donald Trump tanto con su cine como con su discurso. Michigan era importante porque era el estado que más delegados repartía.

BAJO CERO / La única victoria de Sanders se produjo en Dakota del Norte, donde miles de personas tuvieron que esperar durante horas a temperaturas bajo cero para poder votar, mientras el estado de Washington reflejaba un empate técnico con el 71% del escrutinio. Poco consuelo para un candidato que estaba obligado a invertir la trayectoria que comenzó el pasado 29 de febrero con la abrumadora victoria de Biden en Carolina del Sur.

Biden habló desde Filadelfia, la misma ciudad donde lanzó su campaña hace casi un año, en su tercera intentona por hacerse con la nominación demócrata. No cantó victoria, pero sí se comportó con la altura de quien se sabe ganador y necesita unir al partido. Y es que en noviembre necesitará a los votantes de Sanders, algo que no tiene para nada garantizado. «Quiero agradecer a Bernie Sanders y sus simpatizantes su infatigable energía y su pasión. Compartimos un objetivo común y juntos derrotaremos a Donald Trump», dijo.

El calendario es ahora muy favorable a Biden, quien podría convertirse en el segundo candidato demócrata surgido de la Administración Obama en los últimos cinco años. Con Hillary Clinton no funcionó. Falta saber si con Biden, que comparte muchas similitudes con la exsecretaria de Estado, será diferente.