El ministro del Interior de Rumanía, Nicolae Moga, ha presentado la dimisión tras las duras críticas recibidas por la falta de respuesta policial a las llamadas de auxilio de una menor secuestrada y asesinada la semana pasada.

«He tomado esta decisión para salvar parte del prestigio de esta institución, que se ha visto muy afectada después de las actividades deficitarias de algunos de sus empleados», dijo Moga en rueda de prensa en Bucarest.

El ministro se refería a la actuación de la Policía después de que Alexandra Macesanu, de 15 años, llamara el pasado jueves en varias ocasiones al número de emergencias pidiendo auxilio y explicando que había sido secuestrada y violada, y estaba siendo retenida en una casa de la ciudad de Caracal, en el sur del país. Las fuerzas del orden tardaron 19 horas en localizar el lugar desde el que se hizo la llamada.

Cuando llegaron a la vivienda detuvieron a un hombre que confesó haber asesinado a Macesanu y ser el responsable de la muerte de Luiza Melencu, una joven de 18 años desaparecida en abril. En la vivienda del acusado, que responde al nombre de Gheorghe Dinca y tiene 65 años, se encontraron restos humanos y objetos personales de Macesanu.

Las críticas ante la tardanza en localizar la casa en la que fue asesinada la menor precipitaron ayer la dimisión del director del Servicio de Telecomunicaciones Especiales (STS), responsable del número de emergencias al que llamó Macesanu pidiendo ayuda.

Desde la detención de Dinca el pasado viernes, miles de rumanos se han manifestado contra el Gobierno, al que responsabilizan de corrupción y falta de eficacia, entre otros por medios escasos y una capacitación limitada. El presidente del país, el conservador Klaus Iohannis, se ha sumado a estas voces y ha sugerido que el Gobierno socialdemócrata podría ser «el autor moral de la tragedia» por «el retraso injustificado al abrir las investigaciones».