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CRISIS HUMANITARIA

La nueva caravana de inmigrantes hondureños, víctima de abusos y robos

Con el sueño de llegar a los EEUU, cientos de personas procedentes de Honduras intentan cruzar hacia Guatemala pero el trayecto ha sido complicado y para muchos incluso peor de lo que esperaban

 

Inmigrantes hondureños tratando de llegar a los EEUU. - EFE

EL PERIÓDICO
16/01/2020

Centenares de hondureños que aducen que no pueden seguir viviendo en su país por la falta de empleo y la inseguridad, emprendieron una nueva caravana con la idea de llegar a los Estados Unidos, para lo que primero tienen que cruzar Guatemala, adonde prevén llegar este jueves.

Oficialmente no se sabe cuántos inmigrantes participan en la caravana, que partió de una central de autobuses interurbanos de San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante de Honduras.

La masiva movilización salió de San Pedro Sula a las 04:00 horas locales (10:00 GMT) a pie, pero después de una hora comenzaron a subirse a distintos tipos de vehículos, autobuses, camiones, contenedores y rastras, entre otros, aunque ninguno, al menos de los que pudo observar EFE en un recorrido de unos 260 kilómetros, llegó hasta Agua Caliente.

También fueron muchos los que caminaron varios kilómetros, entre hombres, mujeres y muchos niños, algunos recién nacidos, alternando con los trayectos recorridos en unidades de transporte.

Víctimas de los traficantes de personas

Entre los primeros inmigrantes de la caravana, hubo al menos ocho que fueron víctima de traficantes de personas en los puntos fronterizos, conocidos como "coyotes".

Una de las víctimas de robo es Karen Judith Torres, madre soltera de 18 años, a quien "coyotes guatemaltecos" la "engañaron", haciéndole creer que la cruzarían a Guatemala, paro lo que tenía que pagar una determinada cantidad de dinero en quetzales, moneda de ese país, según relató a EFE en las oficinas de Migración de Honduras en Agua Caliente.

Los "coyotes", dijo Karen Judith, cargando en brazos a su hija de cuatro meses, Alondra Elisa, le robaron 3.500 lempiras (141 dólares), "lo único que llevaba".

Los ojos se le humedecieron a Karen Judith al recordar su situación de pobreza, de ser madre soltera y que su primera hija, la tuvo a los quince años. Su educación llegó hasta el cuarto grado de educación primaria, pero anhela "darle lo mejor que pueda a mis hijas". "Regreso peor de lo que llegué aquí", afirmó la joven madre, quien será enviada con ayuda oficial a la cercana ciudad de Santa Rosa de Copán, a donde llegará a esperarles un abuelo de su hija.

Quizá debido a todas las inclemencias del viaje desde Yoro, hasta Agua Caliente, la niña de Karen Judith presentó un problema de salud, según un reporte de una clínica en el sitio fronterizo que es atendida bajo un programa de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF). Ante el diagnóstico médico de la niña, fue enviada con su madre a un hospital de Chiquimula, Guatemala, limítrofe con Honduras.

Convocatorias en redes sociales

Las causas para abandonar su país que aducen los inmigrantes son la inseguridad y la falta de empleo, aunque muchos, que dicen haber tenido trabajos temporales, recalcaron que les pagaban "muy poco".

La convocatoria a la caravana de este miércoles, de la que unos 200 inmigrantes salieron a pie el martes pasado por la noche, con rumbo a Corinto, otro punto fronterizo con Guatemala, no la hizo ningún grupo social. Simplemente apareció en redes sociales y centenares se dieron por enterados.

La falta de un líder al frente de la caravana creó confusión entre muchos de los inmigrantes, que al final se dividieron, unos viajando por Corinto y otros, la mayoría, por Agua Caliente. La mayoría de los inmigrantes son jóvenes, que podrían ser una importante fuerza laboral para su país, en el que no encuentran oportunidades de crecer a través de un empleo con salario digno.

Intentos frustrados

Josué Molina, de 24 años, natural de Santa Bárbara, departamento occidental del mismo nombre, fue uno de los primeros integrantes de la caravana en llegar a Agua Caliente. Con el cansancio reflejado en su rostro, Josué dijo a EFE que este es el cuarto intento, en tres años, que hace por llegar a los Estados Unidos. En las dos primeras no pudo pasar de México. En la tercera, logró llegar en diciembre de 2019 a San Antonio Texas de donde fue deportado el 20 de ese mismo mes.

Josué, quien estudió hasta el sexto grado de educación primaria, subrayó que intenta irse por cuarta vez, siempre por Agua Caliente, porque en Honduras hay "mucha crisis. Uno desea salir adelante, pero no puede porque no hay trabajo". El inmigrante lamentó dejar de nuevo a su familia, incluida su mujer y una hija, más siete hermanos, cinco hombres y dos mujeres.

Controles policiacos

A pocos kilómetros de llegar a Agua Caliente, en el occidental departamento de Ocotepeque, agentes de la Policía Nacional detienen a todas las personas, sean inmigrantes de la caravana o no, que quieren cruzar a Guatemala, como parte de un "control" para saber si entre ellos van indocumentados o personas que tengan pendiente orden de captura por algún delito o crimen cometido.

"Hasta ahora todo está normal por aquí, no ha habido mucha gente circulando, quizá unas 1.700, eso es normal", dijo a EFE un oficial de la Policía Nacional, que participaba en la operación. Los primeros integrantes de la caravana comenzaron a llegar a Agua Caliente hacia las 16:00 horas locales (22:00 GMT), algunos en microbuses, procedentes de la ciudad de Nueva Ocotepeque, y otros a pie, en grupos de seis, diez y hasta una treintena.

En el recorrido muchos inmigrantes, que aseguran que no llevan dinero, ni comida, piden ayuda a personas particulares. En la caravana, los inmigrantes corearon "Fuera JOH" (Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras) y reiteraron que no le temen al endurecimiento de las leyes migratorias por parte de Estados Unidos.