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ARMAS: UN NEGOCIO LUCRATIVO

Polémica en Alemania al descubrirse que Turquia emplea tanques alemanes contra los kurdos

Entre el 2014 y el 2017, la industria alemana vendió armas por valor de 25.000 millones de euros, incluso a estados represivos y países en guerra

 

Soldados turcos encima de sus tanques durante la ofensiva sobre Afrín. - UMIT BEKTAS

CARLES PLANAS BOU
24/01/2018

La guerra ha sido desde siempre un negocio muy lucrativo. En Alemania eso no es diferente, pero esta semana ha puesto en alerta a los partidos de la oposición. A petición de la izquierda (Die Linke), el Gobierno en funciones formado por los conservadores (CDU) de la cancillera Angela Merkel y los socialdemócratas (SPD) ha hecho público que entre el año 2014 y el 2017 aprobaron la venta de armas por valor de 25.100 millones de euros, más que nunca.

La exportación de armas alemanas a países en conflicto no es ajena a la polémica. Según han denunciado varios expertos a la prensa nacional, Turquía ha estado utilizando tanques ‘Leopard’ de fabricación alemana en su ofensiva contra los kurdos en Afrín, al noroeste de Siria, una operación militar contra la milicia del YPG calificada por sus aliados en la OTAN como “ilegal”. El YPG ha sido aliado de los Estados Unidos y de Rusia en su lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico, pero Recep Tayyip Erdogan tiene otros planes para la resistencia kurda.

La venta de esos tanques ha puesto en duda, de nuevo, las decisiones del Gobierno alemán. Aunque esos carros de combate fueron vendidos a Ankara con el propósito de combatir a Estado Islámico en Siria han aparecido en imágenes en los que son usado contra los kurdos. Esa revelación ha hecho congelar el plan de Berlín, que iba a aprobar, a petición del poderoso fabricante de armas Rheinmetall, la mejora de esos tanques para hacerlos menos vulnerables a los explosivos.

En los primeros ocho meses del 2017 Berlin aprobó la venta de armas a Turquía por valor de 25 millones de euros. Pero tras el empeoramiento de las relaciones con Ankara y las críticas de la ciudadanía el Gobierno prometió cambiar el procedimiento de ventas.

Aunque en el 2017 el valor total de las exportaciones de armas ha caído hasta los 6.420 millones de euros, se trata de la tercera mayor cifra de la historia del país, solo por detrás de 7.860 millones del 2015 y los 6.850 millones del 2016.

ARMAS CONTRA LOS DERECHOS HUMANOS

El complejo militar-industrial alemán no escatima en apoyo de las instituciones públicas. Así, el presupuesto destinado a defensa se ha disparado desde el 2005. Aunque en el 2013 los socialdemócratas aprobaron restringir la licencia de venta de armas, durante los últimos cuatro años de Gran Coalición la exportación ha crecido un 21%. Expertos señalan que Berlin no ha cambiado para nada su “política de exportación puramente económica”. Por su parte, el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo apunta a que entre 2012-16 Alemania frenó la venta en un 36% comparado con el período de 2007-11.

Actualmente Alemania es el quinto mayor exportador de armas mundial, solo por detrás de los Estados Unidos, Rusia, China y Francia y seguida por el Reino Unido y España. Aunque Berlín vende mayormente a democracias también hace negocios con otros estados represivos y que violan flagrantemente los derechos humanos como Israel, Argelia o Qatar.

Tan solo en 2017, Alemania vendió armas y maquinaria de guerra a países que no forman parte de la Unión Europea ni la OTAN, incluido países en guerra, por un valor de 3.790 millones de euros, 127 millones más que en 2016. La revista ‘Jane's Defence’ estima que en 2018 el 40% de las ventas armamentísticas alemanas serán en Oriente Medio y el norte de África.

Conscientes de que con menos apoyo parlamentario serán más cuestionados, conservadores y socialdemócratas aceptaron en el preacuerdo para negociar otro Gobierno juntos endurecer el reglamento para exportar armas, una declaración de intenciones de la que no se conocen más detalles. El pacto también prohibiría la venta a países que participen en el conflicto en Yemen, una medida que afectaría a aliados e importantes clientes como Egipto, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.