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CARRERA AL ELÍSEO

La prensa airea un nuevo escándalo de Fillon

El candidato de la derecha recibió unos cobros opacos en su época de senador

 

François Fillon. - AFP / THOMAS SAMSON

EVA CANTÓN / PARÍS
29/01/2017

Las cosas se le complican a François Fillon, el candidato de la derecha a las presidenciales francesas, cuya campaña se ha visto empañada por sospechas de haber contratado a su mujer con un empleo ficticio. A este escándalo, la prensa francesa suma este domingo la denuncia de que recibió 21.000 euros como senador, entre 2005 y 2007, por lo que está siendo objeto de una investigación judicial.

El rotativo 'Le Journal du Dimanche'  publica que Fillon ingresó siete cheques de unos 3.000 euros cada uno de una cuenta en el banco HSBC a nombre de la Unión Republicana del Senado (URS). Se trataría de "la parte de unos créditos teóricamente reservados a la remuneración de asistentes, gracias a un sistema de comisiones ocultas", informa por su parte Mediapart.

La cuenta bancaria de la URS fue abierta en 2002 con la constitución del partido de la derecha francesa, la UMP, que luego se convirtió en Los Republicanos. A comienzos del año siguiente se decidió que dicha cuenta se alimentaría con el dinero sobrante de la dotación parlamentaria para asistentes (unos 7.000 euros al mes).

Eso se repartía después entre los senadores y así se beneficiaron unos 60 -siempre según 'Le Journal de Dimanche'-, entre ellos Fillon durante su paso por la Cámara alta entre 2005 y 2007. Fillon, contactado por el dominical, no quiso comentar estas informaciones, ni tampoco dar detalles sobre los elementos que va a utilizar para demostrar que su mujer no tuvo un empleo ficticio como asistente parlamentaria suya. "No responderé más que a la justicia. Solo confío en ella para establecer la verdad. No me someteré al tribunal mediático", dijo.

CUESTIONADO POR SU PARTIDO

El candidato conservador que contra pronóstico ganó las primarias de su partido, y a quien muchos veían en el Elíseo el próximo mes de mayo, empieza a ser cuestionado incluso en su propia familia política, a raíz e la investigación .judicial por los supuestos empleos ficticios de su mujer, Penélope Fillon. El escándalo ha sido bautizado ya como ‘Penélopegate’ y ha hundido en tiempo record la popularidad de Fillon.

Desde el pasado noviembre ha perdido 16 puntos y, lo que es peor, el 67% de los franceses no lo ven ni “honesto” ni “cercano” a sus problemas, según un sondeo de Odoxa difundido el pasado viernes.. La imagen de transparencia, rigor y honestidad con la que se presentó ante el electorado conservador ha saltado por los aires..

ASISTENTE PARLAMENTARIA

Según ‘Le Canard Enchaîné’, la esposa del candidato conservador cobró en ocho años medio millón de euros como asistente parlamentaria de su marido cuando éste era diputado. Sin embargo, pocos recuerdan haberla visto en la Asamblea Nacional y, de hecho, ella siempre ha dicho que su única ocupación era ser ama de casa.

Fillon negó en la televisión que fuera un empleo ficticio y, para adelantarse a futuras polémicas, desveló que entre 2005 y 2007, cuando era senador de Sarthe, contrató a dos de sus hijos, abogados de profesión. El problema es que esta revelación se le ha vuelto en contra, porque, cuando fueron contratados, sus hijos eran estudiantes de Derecho, y no abogados.

En el curso de la entrevista dijo también que sólo renunciaría a ser candidato al Elíseo si fuera imputado, algo altamente improbable pero que ha desatado las alarmas en el campo de Los Republicanos, donde ni los estatutos del partido ni el reglamento de las primarias aclara qué hacer en un caso semejante.

Este viernes todas las miradas se dirigieron al alcalde de Burdeos, Alain Juppé, derrotado por Fillon en las primarias de noviembre. Pero el exprimer ministro dijo claramente que no contaran con él como ‘plan B’. “No, clara y definitivamente. Las primarias se han celebrado y los electores se han pronunciado”, zanjó Juppé.

Además de arruinar una campaña que Fillon buscará relanzar este domingo con un gran mitin en París, muchos ven en el ‘Penelopegate’ un aroma de venganza procedente de las filas del expresidente Nicolas Sarkozy.