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LA VISITA

Un regalo con mensaje

El Pontífice obsequia al presidente de Turquía con un «ángel de la paz que estrangula al demonio de la guerra», en pleno bombardeo contra los kurdos

 

I.S.
06/02/2018

No habló públicamente del tema, pero envió igualmente el mensaje. En momentos en los que el Ejército turco bombardea a los kurdos en Siria, el papa Francisco se despidió ayer del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, con una serie de regalos entre los que había uno que hablaba por sí solo. «Este es un ángel de la paz que estrangula al demonio de la guerra», le dijo el Papa al mandatario de Ankara al regalarle un medallón de bronce de unos 20 centímetros de diámetro.

«Es un símbolo de un mundo que está basado en la paz y la justicia», añadió, con rostro serio y dirigiéndose a Erdogan. Mientras tanto, en las calles de Roma decenas de manifestantes pro-kurdos seguían gritando y levantando pancartas por la ofensiva de Erdogan contra las Unidades de Protección Popular (YPG), que Ankara califica de «terroristas». «Erdogan es el Estado Islámico», se llegó a oír.

«Buenos días», fue el recibimiento del Papa, a lo que Erdogan contestó: «¿Cómo le va?». A continuación, ambos se dirigieron a la Sala del Tronetto del Palacio Apostólico, donde Francisco recibe a sus invitados menos íntimos, y allí permanecieron unos 50 minutos, un tiempo superior al de otras visitas presidenciales, que rondan la media hora.

Erdogan, que llegó al Vaticano unos minutos retrasado, iba acompañado por su esposa, Emine, su hija Esra y una delegación de ministros. A ellos también el Papa les donó un aguafuerte con la basílica de San Pedro con sus dos campanarios frontales construidos, su encíclica Laudato Si (2015) sobre ecología y el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 2018. «Es una cosa que he escrito sobre custodiar la Creación», le explicó el Papa sobre la encíclica.

Erdogan ofreció al Papa algunas cerámicas de Iznik, típicas de la época del sultán otomano Sulimán el Magnífico (1494-1566) y un baúl con cuatro libros. Entre ellos se encontraba una edición en inglés e italiano del poema Masnavi, del poeta sufí persa Yalal ad-Din Muhammad Rumi. «Nosotros también esperamos su oración», afirmó la pareja presidencial turca.

Concluyó así un encuentro entre el presidente turco y el Papa que el Vaticano calificó, a través de un medido comunicado, de «cordial» y Ankara tildó de «muy amigable».