Horas después de que el fiscal general del Estado de Israel, Avijai Mandelblit, anunciara, el pasado 21 de noviembre, que acusaba formalmente al primer ministro en funciones, Binyamín Netanyahu, de fraude, cohecho y abuso de confianza por tres casos de corrupción, el ruido de sables empezó en su partido, el Likud. Mientras unas pocas figuras de esta formación que encabeza la derecha israelí salieron a defender la presunta inocencia de su líder, otras permanecieron en un sospechoso silencio.

Y fue el díscolo exministro de Educación, Gideon Saar, cuya rivalidad con Netanyahu en los últimos tiempos es notoria, quien criticó públicamente y sin tapujos al primer ministro y se postuló para disputar su liderazgo. Saar reiteró sus intenciones días después y censuró a Netanyahu por haber calificado de «intento de golpe de Estado» las acusaciones de la Fiscalía y haber criticado a la Policía y la justicia.

El diputado exigió en una entrevista en el Canal 12 de la televisión israelí que se celebraran primarias en el Likud lo antes posible y aseguró que él «podría formar fácilmente un gobierno» que evitara unas terceras elecciones consecutivas en Israel en menos de un año, tras alertar del riesgo de que el Likud «pierda el ejecutivo en Israel».

Netanyahu se mostró dispuesto públicamente a aceptar unas primarias, pero luego ejerció presiones para que el comité central de su partido no votara sobre la posible celebración de elecciones internas hasta el domingo que viene.

Según informaron anoche fuentes del Likud a canales de televisión israelís, las principales figuras del partido habrían acordado que las primarias sean el 22 de diciembre. Pero el portavoz de Netanyahu señaló que «no se ha alcanzado ningún pacto» al respecto.

En estas semanas ha surgido algún competidor más que aspira a liderar el Likud: el presidente del Parlamento, Yuli Edelstein, número dos del partido en la Kneset, según informó la semana pasada el Canal 12 de la televisión israelí. Edelstein es uno de los pesos pesados del Likud que se ha mantenido en silencio tras la acusación oficial de Netanyahu. Si se presentara a unas primarias y Saar también lo hiciera, el voto contra Netanyahu quedaría dividido y eso daría más opciones al premier de seguir siendo el rey del partido.

En los últimos días, Edelstein ha estado involucrado en la ardua tarea de intentar arrancar un compromiso de gobierno entre el Likud y la coalición de centroderecha Azul y Blanco, encabezada por el exjefe del Estado Mayor del Ejército israelí Benny Gantz. Pero sus contactos y presiones no han surtido efecto. También fracasó la última reunión que Netanyahu y Gantz del martes pasado por la noche, que acabó con acusaciones mutuas entre los dos líderes y sin resultados. El ministro de Exteriores en funciones, Yisrael Katz, uno de los líderes del Likud, criticó a Saar en una entrevista en la Radio del Ejército. Según Katz, la insistencia de Saar en celebrar primarias puede minar los últimos esfuerzos para intentar que se forme un gobierno de derechas que evite unas terceras elecciones.