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tensión en el país asiático

Tailandia prohíbe las manifestaciones y detiene a 20 activistas

El Gobierno impone medidas represivas para frenar las protestas contra la monarquía y a favor de más democracia

 

La policía detiene a uno de los participantes en la marcha de protestas en Bangkok. - EFE / DIEGO AZUBEL

ADRIÁN FONCILLAS
15/10/2020

La muchedumbre se arremolinó alrededor de la comitiva real que avanzaba por Bangkok y ahí terminan las similitudes con el pasado. Antes los tailandeses se arrodillaban ante ella, ayer les cerraron el paso, les mostraron los tres dedos adoptados como símbolo de desafío y gritaron “Mis impuestos”. Una duda sobrevolaba el país desde que las protestas arreciaron en verano: cuánto le durará la paciencia al Gobierno ante un movimiento que exige reformas democráticas y cuestiona el papel de la monarquía. Se le agotó la pasada madrugada. 

El Ejecutivo de Prayut Chan-ocha detuvo a una veintena de activistas entre los miles de manifestantes apostados frente a la sede gubernamental. Entre ellos figuran sus líderes más mediáticos y tenaces: el abogado de derechos humanos, Anon Ampa, y los representantes estudiantiles Parit Chiwarak, alias Pingüino, y Panusaya Sithijirawattanakul, más conocida como Rung.  

También aprobó medidas excepcionales que acentúan el estado de emergencia ya vigente por la pandemia del coronavirus. Quedan prohibidas las reuniones de más de cuatro personas y la publicación de noticias o comentarios en las redes sociales que puedan “crear miedo” o “afectar a la seguridad nacional”. Es previsible la interpretación elástica de las gaseosas disposiciones. 

El Gobierno de Prayut aludió a la factura económica de las protestas y al riesgo de contagio. “Es extremadamente necesaria la aprobación de medidas urgentes para terminar con esta situación y devolver la paz y el orden”, aclaró. Las nuevas medidas, según las organizaciones de derechos humanos, permiten la detención de cualquier manifestante sin presentar cargos durante un mes y sin visitas de abogados ni familiares. “Los derechos de libertad de expresion y de pacíficas y públicas asambleas están siendo descuartizados por un gobierno que está mostrando ahora su verdadera naturaleza dictatorial”, ha denunciado Phil Robertson, subdirector de la división asiática de Human Rights Watch.   

Coleccionista de amantes

Las peticiones del movimiento, escrupulosamente pacífico, atentan contra los cimientos del país: la reforma de la Corona, la aprobación de una nueva constitución más democrática y la dimisión del Ejecutivo de Prayuth. Este, un militar que llegó al poder con un golpe de Estado y que ganó después las elecciones democráticas, concentra el odio de los manifestantes. Pero en las calles se ha perdido ya el respeto a la realeza a pesar de la Ley de Lesa Majestad que contempla hasta 15 años de cárcel. La muerte del venerado rey Bhumibol empujó al trono a su hijo Vajiralongkorn, un coleccionista de amantes y escándalos que pasa el grueso del año en Alemania. 

Las protestas se incubaron en las universidades y ya se han extendido a otros sectores sociales como los “camisas rojas”,  formados por campesinos de la Tailandia menos resplandeciente y las clases urbanas bajas. La tozudez del movimiento actual hace temer por la reacción militar en un país que ha coleccionado asonadas en las últimas décadas.El grupo 'Free Youth', que lidera las protestas, ha condenado esta mañana los arrestos como “una violenta acción sin ninguna legitimidad” y anunciado nuevas concentraciones esta noche. Estudiantes y Gobierno sujetan con brío el timón hacia la colisión.