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TURBULENCIAS EN LA CARRERA ELECTORAL EN EEUU

Trump admitió que desinformó a propósito sobre la gravedad del coronaviru

Adelantos de un libro de Bob Woodward, para el que el presidente habló 'on the record', provocan un terremoto en EEUU

 

Donald Trump en una imagen del pasado mes de abril. - AFP / MANDEL NGAN

IDOYA NOAIN
09/09/2020

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, sabía en febrero del letal peligro que representaba el coronavirus mientras en público minimizaba la gravedad de la pandemia e incluso cuando más de un mes después aceptó públicamente esa seriedad reconoció haber hecho la minusvaloración de forma consciente, y querer seguir haciéndolo, según él para no crear pánico. Así lo reconoció en varias entrevistas que concedió al periodista Bob Woodward que se han conocido este miércoles y han provocado un auténtico terremoto político en EEUU, otro a menos de dos meses de las elecciones presidenciales, forzando a la Casa Blanca a improvisar una campaña defensiva de emergencia.

Esta vez la línea de defensa no puede ser que es información falsa de fuentes anónimas o interesadas en dañar al presidente, como el mandatario, su Casa Blanca y sus aliados acostumbran a desacreditar informaciones negativas. El propio Trump, que estaba molesto porque sus asesores y ayudantes no le hubieran facilitado hablar con Woodward para su libro 'Fear', habló entre diciembre del año pasado y el pasado julio nueve horas en 18 entrevistas con el veterano e icónico reportero que ayudó a desenmascarar el Watergate, que preparaba un segundo libro sobre la Casa Blanca del republicano. Este, titulado 'Rage' (Ira), se publica la semana que viene publica pero ya han tenido acceso a ejemplares The Washington Post y CNN.

La explosiva información desvelada ahora salió de la propia boca del presidente, que sabía que estaba siendo grabado. El 7 de febrero, por ejemplo, Trump le reconoció a Woodward que el virus se transmitía por el aire y que era cinco veces más mortal que la gripe. Tres días después, en cambio, predecía públicamente que desaparecería milagrosamente cuando mejorara el tiempo, una falsedad que reiteró a menudo esos días.

El 26 de febrero, en rueda de prensa, Trump decía que EEUU podría tener solo uno o dos casos en breve y aseguraba que habían tenido muy buena suerte. Y el 9 de marzo colgaba un tuit urgiendo a pensar en los muertos anuales de la gripe y en que no se hacen confinamientos ni se paraliza la economía.

En otra entrevista con el Woodward el 19 de marzo fue cuando Trump asumió: siempre quise restarle importancia. Sigo queriéndolo porque no quiero crear pánico.

MENTIRA TRAS MENTIRA 

El primer esfuerzo de la portavoz de la Casa Blanca por frenar el golpe este miércoles ha sido mentir sobre las mentiras de Trump. En rueda de prensa la portavoz Kayleigh McEnany ha dicho que el mandatario nunca restó importancia al virus, cuando en el audio de las entrevistas, cuyos extractos han colgado tanto el Post como CNN, lo admite él mismo. Según la secretaria de prensa, el presidente hizo lo que los líderes, los buenos líderes, hacen: mantenerse calmado y resolutivo en un momento en que se enfrenta un reto insuperable, una reinterpretación de la realidad inmediatamente cuestionada.

La crítica de Joe Biden ha sido también inmediata. En un acto electoral en Michigan, el demócrata ha acusado a Trump de "traición del pueblo americano". Tenía la información, sabía lo peligroso que era. No hizo su trabajo a propósito, ha denunciado el exvicepresidente. "Sabía e intencionadamente le restó importancia. Peor, mintió al pueblo estadounidense. Es más que despreciable", ha añadido. "Es incumplimiento del deber. Es una desgracia".