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DERECHOS HUMANOS

La vicepresidenta de Nicaragua se burla de las críticas de la UE y de otros países

Rosario Murillo aseguró que no oye y que tiene "orejas de pescado" ante las reacciones internacionales sobre la grave crisis política y social que vive el país centroamericano

 

Nicaragua vive una crisis política y la población responsabiliza a Ortega. - AFP

EL PERIÓDICO
21/11/2019

La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, alegó que no oye y que tiene "orejas de pescado" para escuchar "palabras que alteren la paz", después de que la comunidad internacional instara a Nicaragua a restablecer los derechos humanos y cesar el asedio policial.

"No tenemos oídos para palabras que alteren la paz, o que sean reflejo de sentimientos innobles, impropios, no, no hay oídos", dijo Murillo en una alocución pública. La Unión Europea informó que considera un "grave revés" para el proceso político de Nicaragua la detención de opositores que apoyaban a mujeres en huelga de hambre por la liberación de sus hijos.

"No oigo, tengo orejas de pescado", insistió la esposa del presidente Daniel Ortega, cuyo Gobierno es acusado de cometer crímenes "de lesa humanidad" en el marco de la crisis sociopolítica local, según un informe divulgado ayer por la Organización de Estados Americanos (OEA).

España reacciona

Por su parte, España hizo saber su decisión de convocar al embajador nicaragüense en Madrid, Carlos Midence, para trasladarle el "malestar" del Gobierno español por impedir "por tercera vez" la visita de un alto cargo español a Nicaragua desde que empezó la crisis sociopolítica de este país centroamericano.

Además, la embajadora española en Managua, María del Mar Fernández-Palacios, fue llamada a consultas a España, y deberá viajar urgentemente a Madrid para informar al ministro de Exteriores en funciones, Josep Borrell, de la situación en Nicaragua y recibir nuevas instrucciones.

Situación muy complicada

Todo ello ocurrió después de que una comisión de alto nivel de la OEA informara de que existe una "alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático en Nicaragua", gobernada por Ortega desde 2007.

"Con la paz no se juega (...), no tenemos oído para improperios, para palabras ácidas, para amarguras, no, aquí estamos llenos de alegría. Damos importancia y valor a la vida, que está hecha para celebrarnos", sostuvo la primera dama nicaragüense.

Tensiones con la iglesia católica

La tensión de la crisis aumentó en Nicaragua desde el jueves pasado, cuando un grupo de once madres inició una huelga de hambre en demanda de la liberación de más de 150 presos considerados "políticos", a lo que el Gobierno respondió cortando los suministros de agua y luz de la parroquia donde se encuentran, y con un cerco policial que impide pasar ayuda humanitaria.

La situación se elevó el martes cuando nueve madres se sumaron a la huelga de hambre en la catedral de Managua, que inmediatamente fue cercada por la Policía, mientras simpatizantes sandinistas entraron para agredir a religiosos y mujeres que no abandonaron hasta que las huelguistas fueron retiradas.

"Nuestro tesoro es la paz, y con la paz no se juega", advirtió Murillo en al menos tres ocasiones. Nicaragua vive su peor crisis sociopolítica desde los años 1980 a 1990, también bajo la presidencia de Ortega.