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Carmen Molina Ramos, heredera de tradición y fervor magdalenero

 

Juventud. Si algo caracteriza históricamente a la comisión de Tir de Colom es por el numeroso grupo de jóvenes, liderados en el 2018 por Carmen Molina Ramos como madrina. - GABRIEL utiel

Juventud. Si algo caracteriza históricamente a la comisión de Tir de Colom es por el numeroso grupo de jóvenes, liderados en el 2018 por Carmen Molina Ramos como madrina. - GABRIEL utiel

12/01/2018

Desde siempre ha estado inmersa en los sueños magdaleneros. Es heredera de un compromiso y una tradición atesorados en años de vivencias alrededor de la luz de una gaiata. Carmen Molina Ramos ocupa el trono de Tir de Colom, haciendo realidad la promesa y la esencia del fervor hacia el tercer domingo de Cuaresma. Magdalena como relato, como principal causa.

A sus 19 años, en su primer año en el seno de la comisión de la plaza Parque del Oeste de Castellón, solo tiene palabras de elogio y gratitud hacia su comisión, que le está mostrando «cariño y muchísima admiración».

Y ocupa el madrinazgo en el mismo año en que sus amigas «María Iturralde, en la 1; Paula Garcilópez, en la 6, y Rebeca Robles, en la 12, son también madrinas», resalta contenta.

Porque en la teoría platoniana del eterno retorno, las cuatro vuelven a juntarse cuando fueron representantes infantiles en sus sectores en el 2005.

Comunión, fraternidad, complicidad y grandes ilusiones para esta estudiante del doble grado de ADE y Derecho, «ahora en época de exámenes», que se muestra expectante ante su proclamación oficial en el Palau de la Festa, apenas 24 horas antes.

Y, en este tránsito del ser y del estar, Carmen cita algunas de las actividades realizadas desde que fue elegida titular de la 17.

«Hemos ido a València a dos presentaciones de fallas, fuimos de excursión a Culla y vamos todos los viernes a cenar al cau de la gaiata», cuenta Carmen, orgullosa de su opción de vivir la fiesta magdalenera en su forma más tradicional, en su configuración más ortodoxa, en su opción de joven que ama a fondo sus señas de identidad castelloneras.

Magdalena, gaiata y juventud, triunvirato de sensaciones en el camino jubiloso hacia el tercer domingo de Cuaresma.

Confiesa que los actos de la semana grande que más le gustan son «la tornà y la ofrenda de flores a la Mare de Déu del Lledó», unas palabras que resumen su entrega a esa maravillosa aventura revestida de las mejores galas de castellonera en el ámbito de la celebración anual de la ermita del Castell Vell.