+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Mediterráneo:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

Castalia, puerta de entrada y corazón de La Guinea

El estadio del CD Castellón se erige como epicentro de la actividad junto a la vibrante ronda Magdalena

 

La comisión. Los miembros de la comisión de la gaiata 14, Castalia, en las puertas de la iglesia de la Sagrada Familia, símbolo del paso de los frailes Capuchinos por la capital. - GABRIEL BOIA

01/12/2017

Puerta de entrada y salida a la ciudad, el sector 14, el de Castalia, viene definido en el mapa festero por las calles Joaquín Costa, la ronda Magdalena (desde Joaquín Costa hasta el final) y el inicio de la avenida de Benicàssim y el río Seco. Sector periférico por excelencia, aunque no el único, tiene un elemento clave que lo caracteriza y le da nombre, el estadio del CD Castellón, poderío albinegro que esta temporada ha recuperado su esplendor como epicentro deportivo con sus gladiadores. Del estadio toma la gaiata su nomenclatura, que es también la del Castellón histórico. También el polígono que cierra el anillo del barrio, el de La Guinea.

Allí estaba el primer molino de arroz y también la iglesia dels frares, la de la Sagrada Familia, la de los monjes Capuchinos, cuyo renacer motivó la recuperación de las fiestas de Sant Roc del Raval, la de las calles de la Virgen de la Balma y la de la Sagrada Familia y después las de Sant Félix, según cuenta Salvador Bellés en sus Seres humanos en Mediterráneo.

En Castalia están los llamados grupos de cases barates, como el de la Magdalena, en un barrio trabajador y que genera sector festero desde los socios de calle, muy implicados. Y en el corazón del mismo, en la calle Hermanos Vilafañe, se ubica su monumento de luz, según la Festapèdia.

ARTERIAS DEL BARRIO // Pero el ritmo es frenético en las principales arterias del sector, que conectan con la avenida de Benicàssim y el Hospital General, con una ronda Magdalena muy viva, una renovada plaza Teodoro Izquierdo, y el palacete que ahora es la guardería Virgen de Lourdes, fora de la murà, y que fue durante el siglo XVII un lazareto de los enfermos de peste. Allí, el ya desaparecido puente de hierro de las vías del tren, característico de principios del siglo XX, fue donde se falcaron los algarrobos que produjeron en 1949 el efecto pantano que ocasionaron la inundación del barrio y la muerte de 12 personas, uno de los episodios negros de la historia reciente de la ciudad.