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GRAN PREMIO DE ARAGÓN

Márquez: "Había que parar la hemorragia, Rossi estaba cogiendo moral"

El piloto de Cervera asegura que no tiene prisa por ganar el título y que no arriesgará más de la cuenta

 

Marc Márquez y Valentino Rossi brindan en el podio de Motorland. - AFP / JAIME REINA

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
25/09/2016

Valentino Rossi volvió a hacer magia y de la buena: de sexto el sábado, a líder en la novena vuelta del gran premio. Jorge Lorenzo, el actual tricampeón, el pilotazo que pelea a cara de perro con 'el Doctor', se estrelló por la mañana y, en cuanto vio a la doctora Teresa Sola, quien mima su espalda, y le dijo «¡es ese mono, Jorge, tíralo y estrena otro!», se lo cambió y ¡zas!, casi gana. Bueno, ganó a Rossi, gloria bendita para 'el Tiburón'. A Dani Pedrosa, el cuarto magnífico resucitado en Misano, le traicionó el Michelin delantero. ¡Tenían que haberlo visto! Hecho trizas, con clapas. 

Pero, mira por dónde, Marc Márquez, el niño que arrasó en su primer año en MotoGP (2013), que ganó 13 de las 18 carreras del 2014 (su segunda coronación) y que, el año pasado, perdió el Mundial por querer correr demasiado donde no debía (se cayó cuando tenía tres segundos puestos, 60 puntos, en la mano), no necesitó este domingo magia, ni doctora que le aconsejase, ni neumático (por suerte) que le boicotease su plan perfecto: ganar en Aragón y viajar al triplete asiático convencido de que regresará a Europa como tricampeón. 

CAMINO DE LA GLORIA

Ya ha empatado con el as Mick Doohan (54 victorias), ya es quien más ha ganado este año (Argentina, Austin, Alemania y Aragón), ya huele a tricampeón. «Valentino estaba cogiendo demasiada moral. Cierto, eran pocos puntos los que me había restado, pero ese gota a gota podía animarle a pensar que ya me tenía», comentó Márquez con soltura. Dos puntos en Austria, cuatro en Brno, tres en Inglaterra, siete en Misano... «Había que parar, de golpe, y con un golpe, esa hemorragia. Era un goteo que se había producido desde que volvimos de vacaciones».


En diez vueltas, Márquez paró el goteó y, encima, Lorenzo acabó segundo, haciendo que a 'Vale' ya no le sirvan ni las tiritas. Vuelve a estar herido. Los 69.714 espectadores que acudieron a Motorland eran del líder de Honda. Y, pronto, celebrarán una nueva corona, enorme, grandiosa, del joven de Cervera. «No tan pronto. ¿Japón? No creo que sea en Japón. Si ganase allí el título, sería una lotería. Me gusta Phillip island. O Malasia, donde no he ganado título alguno».

«No pienso precipitarme porque lo importante es ganar el título, no dónde ni cuando», asegura Márquez. «No correré más de la cuenta. No hay que estar ansioso. No siempre se puede ganar como lo acaba de hacer Brad Binder, este joven piloto surafricano, al que felicito, porque ha sido campeón a cuatro carreras del final».

Márquez tiene razón. Y mucha. Japón es más que un milagro, por más que le encante el karoke de Mito para celebrarlo. Ha de ganar en Motegi, que Lorenzo sea cuarto y Rossi, 14º. Imposible. Tan utópico como que Marc perdiese en Aragón. Palabra de Rossi. Herido.