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Opinión

 

A fondo

Begoña en el día de Castellón

Ha demostrado sobradamente su valía y sus ganas de trabajar por los castellonenses

 

Vicent Sales Vicent Sales
11/07/2017

El pasado 7 de julio tuvo lugar la asamblea de renovación de la junta local del PP de la ciudad de Castellón, en la que los afiliados reelegimos con el 99% de los votos a Begoña Carrasco como presidenta.

Begoña, como dijo el presidente del PP provincial, Miguel Barrachina, ha demostrado sobradamente su valía y sus ganas de trabajar por Castellón y por los castellonenses, defendiendo con orgullo los intereses de los vecinos y las siglas de un partido que abandera la lucha por la libertad, la igualdad de oportunidades, la unidad y el respeto por nuestra provincia.

Tuve el honor y el privilegio de dirigir el comité organizador de la asamblea, a petición expresa de la propia presidenta local y allí mismo tuve la oportunidad de decirle que el pasado viernes no fue el día de Begoña Carrasco, sino que fue el día de Castellón.

Porque el viernes comenzó la cuenta atrás para que esta ciudad vuelva a sonreír; comenzó la cuenta atrás para que el Partido Popular vuelva a gobernar Castellón; comenzó la cuenta atrás para que dirija nuestra ciudad una persona que aúna talento político y sensibilidad a partes iguales.

Una persona con fuerza, pero con sentido de ciudad; valiente, pero sensata. Una mujer sin pelos en la lengua, orgullosa de su partido, orgullosa de su ciudad. Una persona con la que aprendemos cada día quienes tenemos la suerte de ser su equipo.

Y sobre todo una persona que es ¡buena gente!

Sufrimos el desgobierno de un bipartito y medio socialnacionalistapodemita que no merecemos, en un ayuntamiento que se ha acabado convirtiendo en la casa de los líos.

Como diría una sabiniana como Begoña, para decirles con Dios a todos nos sobran los motivos. Hagamos que todo Castellón apoye al único partido capaz de liderar su futuro; que el bipartito dure «lo que duran dos peces de hielo en un güisqui on de rocks».

Hoy son muchos los que sienten el reloj, ese tic-tac, esos nuevos aires que pedíamos a gritos tras la debacle electoral de mayo de 2015, en que ser la fuerza más votada no sirvió ni como excusa retórica para mitigar las heridas de la derrota.

Atrás quedan los tiempos en que habíamos confundido la política con la contabilidad y la economía con la hacienda. En que estábamos convencidos que los ciudadanos nos pedían únicamente enderezar los desatinos de los gobiernos socialistas, sin abordar con contundencia asuntos como la corrupción o incumplir promesas que forman parte de nuestro corpus ideológico.

Con Begoña Carrasco el PP recupera el poder de fascinar y enarbola como nadie la honestidad, la humildad, el trabajo y la proximidad. Lo que Begoña representa no es una alternativa económica, sino un imperativo moral. No solo representa gestión y eficiencia, sino ética y justicia. Begoña es, en definitiva, la vuelta del sentido común a la casa de todos los castellonenses.

*Vicepresidente de la Dopitación