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Opinión

 

Tribuna

El circo de Ximo Puig

Para los ayuntamientos que quieren asumir la enfermera escolar todo son problemas

 

El circo de Ximo Puig -

Marta Barrachina Marta Barrachina
21/09/2020

En la Generalitat valenciana de Ximo Puig nadie se aclara. Es como un decadente circo de tres pistas en el que cada uno va a lo suyo. Un caos. La confusión elevada a la máxima potencia. Ni hacen, porque no saben; ni dejan hacer para que no reluzca el talento de los demás. El más difícil todavía del despropósito político.

Y, por eso, Puig y sus colegas no hacen más que poner trabas a los ayuntamientos gobernados por el PP para evitar que los ciudadanos comprueben, una vez más, que la izquierda ni sabe gestionar eficazmente los recursos públicos ni defiende los intereses de los ciudadanos. No importan las personas. Lo único que les preocupa es mantener su sillón, su coche oficial y, por supuesto, su sueldazo. ¡Ah! Y colocar a muchos asesores.

Lo hemos repetido hasta la saciedad, pero es cierto: a los españoles nos está tocando padecer la pandemia en manos del peor Gobierno que este país pudiese imaginar. Y por eso en España registramos cifras de contagios y muertes propias del tercer mundo, de países sin infraestructuras ni capacidad de reacción. Pero es que a la pésima gestión de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias , los castellonenses, al igual que al resto de ciudadanos de la Comunitat Valenciana, tenemos que sumar las incongruencias de Ximo Puig y las ocurrencias de sus consellers. Llueve sobre mojado y, al final, todos empapados.

Los ayuntamientos del Partido Popular recibimos duras reprimendas y críticas del Consell cuando anunciamos nuestra decisión de hacer test a nuestros estudiantes antes de iniciar el nuevo curso, e incluso se nos prohibió hacer la prueba a los profesores… Y ahora, dos semanas después y no sé con cuántos colegios cerrados y con un montón de aulas confinadas a lo largo y ancho de la Comunitat Valenciana, el conseller de Educación, Vicent Marzà , en un nuevo juego de malabarismo político, recomienda hacer pruebas y, cuantas más, mejor. Lo mismo pasa ahora con los ayuntamientos que quieren asumir la figura de la enfermera (o enfermero) escolar. Todo son problemas. Todo son prohibiciones. Todo son amenazas.

¿La izquierda comprenderá alguna vez que la salud no es un tema partidista? Mientras, nosotros, estamos padeciendo la peor crisis con el peor Gobierno estatal y con el peor gobierno regional. H

*Alcaldesa de Vall d’Alba y diputada provincial