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Opinión

 

Tribuna

La que cuenta una simple carta

 

Mario García Mario García
11/12/2017

Hace unos días los comerciantes de la zona centro de Nules recibieron una carta con el membrete del Ayuntamiento y la firma del alcalde. Uno puede pensar que, como se acercan unas fechas tan señaladas, el que se supone que es el máximo representante del pueblo ha querido dirigirse a los propietarios para agradecerles el esfuerzo que hacen año tras año por la economía local y desearles la mejor campaña navideña posible. Pero no, el alcalde de Nules ha optado por presentarse tal y como es.

Esa carta es el fiel reflejo del tipo de gobernantes que tenemos, esos nuevos gobiernos sanadores y salvadores, transparentes hasta enseñar las vergüenzas y tan buenrollistas que uno se siente extraterrestre si no te caen bien, pero que tras tan decorada fachada, esconden todo lo contrario. En esa carta hay demagogia, engaño y sobre todo odio, mucho odio, que es lo que más preocupa.

Como suele hacer, reviste de buenas palabras su mensaje: que si juntos haremos las cosas mejor, que si lo que yo quiero es lo que a Nules más le interesa, que si la participación, que si patatín, que si patatán... Para al final, ni corto ni perezoso, arremeter contra el presidente de la asociación de comerciantes, al que han elegido ellos, y sentenciar sin inmutarse que no les representa. Claro, cómo va a representarles si no es de su correa ideológica y partidista. Vuelve a hacer lo de siempre: si no estás conmigo, o te apartas o haré todo lo que pueda por difamarte y apartarte. Utiliza las malas artes, se aprovecha de la autoridad que le confiere su cargo para inmiscuirse en una asociación privada, para tratar de controlarla y que piensen lo que él quiere que piensen.

Lo que no ha hecho este alcalde de las cartas ha sido acudir a los comercios, preocupados muy seriamente por las posibles consecuencias de su capricho de cerrar toda la Vila a la circulación. En la única reunión que mantuvo con ellos se levantó antes de acabar, según nos cuentan airado, porque no obtenía las palmaditas en la espalda que tanto le gustan y que son su razón de ser.

¡Cómo han cambiado las cosas! Las puertas de su despacho ya no están tan abiertas como pregonó. En su mundo solo cabes si vas a darle la razón.

*Concejal y Presidente del PP Nules