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Opinión

 

EL DIRECTOR OPINA

La dimisión ineludible

 

José Luis Valencia José Luis Valencia
26/07/2016

Querido lector:

No podía ser de otra manera. Si los vicepresidentes de una organización dimiten y el presidente se queda solo, este no puede sino presentar también la dimisión, máxime si la entidad que dirige está inmersa en un proceso grave de viabilidad económica cuya solución, el plan de viabilidad presentado por el presidente, no es aceptado por la directiva que gobierna junto a él la organización. Y no solo eso. Sino que el rechazo mismo al plan es el motivo oficial de su dimisión.

Es lo que le ha ocurrido a José Roca, presidente de la Confederación de Empresarios de Castellón. Y quiero recalcar la excusa de la negativa al plan de viabilidad por parte de los vicepresidentes dimitidos porque ese solo ha sido el argumento de superficie. La realidad de sus dimisiones se enmarca en la presión que sobre ellos ha ejercido la situación de crisis que ha vivido la CEC en los últimos meses y la presión realizada sobre ellos por parte de ciertos sectores proclives a otra solución para la CEC que, casualidades de la vida (que nunca lo son), coincide con la decisión de la patronal autonómica Cierval de absorber a las organizaciones empresariales periféricas, a Alicante y a Castellón para dirigir (y recaudar) directamente a todo el empresariado de la Comunitat desde el Cap i Casal junto, claro está, con la patronal de la provincia de Valencia.

Si a este contexto sumamos que José Roca lleva 29 años al frente de la CEC y que la necesidad de renovación en la patronal castellonense era un clamor, incluso por el propio Roca desde hace años (eso sí, con la boca pequeña) y si sumamos además los problemas judiciales de la patronal, obtenemos un cóctel demasiado difícil de digerir.

Eso sí, a partir de ahora serán los propios empresarios los que deberán pronunciarse por el camino a seguir. Si ser una sucursal de Cierval o constituir una CEC independiente y sólida. El esfuerzo para la segunda opción es mayor, tiene que haber voluntarios. Y dudo que los de la presión lo sean. Aunque también es verdad que los presidentes de paja siempre han existido.