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Opinión

 

El turno

Éramos inocentes pero no tontos

 

Aurora Martínez Aurora Martínez
25/01/2020

Sobre la controversia del pin parental, no pienso entrar en polémica, a pesar de los argumentos de Vox y PP en algunas comunidades autónomas.

Si de adoctrinamiento se trata en las escuelas, lean.

Mis recuerdos de la infancia y primera juventud están marcados por las normas estrictas y nunca eximentes de obligación, impuestas por la dirección del colegio. Al igual que yo, la mayoría de los alumnos de los centros de enseñanza españoles en los años 50 y 60, especialmente.

Comenzaba la jornada con el izado de la bandera nacional, la de la Falange y la requeté. A continuación el canto del Cara al sol, con el brazo derecho alzado y la mano extendida. Seguidamente, clase de Educación Física, impartida por profesores de las filas de la Falange. A continuación Formación del Espíritu Nacional para los chicos y clases de Formación y Hogar para las chicas, siendo el profesorado el mismo. Fuera de las horas escolares pero dentro del centro educacional, reuniones de reafirmación de la formación del espíritu nacional, dirigidas por los llamados flechas de la Falange, para los chicos, y charlas de formación para las chicas, en aras a fijar en sus mentes la misión de la mujer en la sociedad española, la de casarse, cuidar de su marido e hijos, impartidas por las señoritas de la Falange, bajo la dirección, a nivel nacional, de Pilar Primo de Rivera.

Cuando llegaba a mi casa y cerraba tras de mí la puerta, sentía un gran alivio al haber dejado afuera un mundo ajeno a mi ambiente familiar en donde se respiraba amor, comprensión e ilusión.

¿No sufrí yo, al igual que la mayoría de los alumnos de la época, un adoctrinamiento sistemático?

*Secretaría Área de Políticas Sociales y LGTBI PSPV-PSOE Castellón

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