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Opinión

 

EL DIRECTOR OPINA

Fiesta y política en Castellón

 

José Luis Valencia José Luis Valencia
02/07/2016

Querido lector:

Me decía un amigo ayer en las paellas del Grao que nunca había visto tanta política en las fiestas de una ciudad como en Castellón. Yo le contesté, que sí, que hay mucha política, pero no más que en las Fallas de Valencia, en les Fogueres d’Alacant, en los Sanfermines de Pamplona o en cualquier otra fiesta donde existe una normativa y una estructura de funcionamiento específica para la organización de las actividades festivas que contempla un órgano independiente del control político municipal para organizarlas, en el caso de Castellón la Junta de Fiestas elegida democráticamente por el món de la festa (Asamblea) y que debe ser fiscalizada por otro órgano, este sí político, y por tanto dependiente del Ayuntamiento, el Patronat de Festes, que a su vez posee dos cuerpos de gestión, uno representativo, el Consejo Rector y otro económico representado por la figura del gerente. La Junta de Fiestas es órgano colaborador del Patronat, según establecen los estatutos.

Lo que pasa es que en Castellón, le he señalado a mi amigo, concurren algunas circunstancias propias. Por ejemplo, el món de la festa con el paso de los años se ha convertido en una cantera natural de la clase política castellonense debido a la implicación que los festeros tienen en la sociedad civil y al interés de los partidos por contar con esa faceta. O por ejemplo, que en la ciudad no solo hay una fiesta, sino muchas y el tejido festero es bastante más amplio que en otras capitales.

O que, y he ahí el quid de la cuestión, por muchas razones de largo argumentario, Castellón no ha sabido aún engrasar la potestas política (o lo que es lo mismo en gran medida, el control económico) con la independencia festera. Tanto por parte de los representantes políticos como de los representantes festeros. Y eso produce conflictos, luchas internas, batallas políticas, manipulaciones, dimes, diretes, equívocos, acusaciones, operaciones de desprestigio, filtraciones interesadas, protestas, crisis... Es lo que estamos teniendo desde el pasado mes de octubre con el nuevo Ayuntamiento y la nueva Junta de Fiestas.