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A fondo

Hacia ninguna parte

La gente sigue diciendo por la calle que Puig y Oltra, ayudados por Podemos, «no fan res»

 

Hacia ninguna parte -

Rubén Ibáñez Rubén Ibáñez
16/05/2018

Estamos ya en la cuesta recta final de la legislatura, ese periodo en el que los partidos de izquierdas (PSOE Compromís y Podemos) iban a revolucionar la vida de los valencianos. Cuando falta un año para las nuevas elecciones autonómicas y municipales la gente sigue diciendo en la calle que Puig y Oltra, ayudados por Podemos, «no fan res». Hoy la educación y la sanidad se han convertido en áreas de confrontación directa contra la libertad de las personas. Se ha borrado de un plumazo la capacidad de elección y se han impuesto criterios políticos para arrinconar el mayor de los derechos de cualquier persona; la libertad.

Si de algo ha servido estos tres años de gobierno de Puig y Oltra, es para acreditar lo que muchos sabíamos. La ideología ha vencido a los derechos. La imposición es hoy la norma y la libertad una especie en extinción. Con Puig y Oltra hemos retrocedido en derechos básicos y la sociedad esta maniatada en sus aspiraciones. La imposición es la única dirección, el único camino que ha emprendido la izquierda en la senda llamada Comunitat.

Cuando no se construyen nuevos colegios, cuando hay los mismos hospitales y peor gestionados, cuando se cierran centros de salud o ambulatorios, cuando los centro de educación especial no cobran, las familias de acogida esperan o cuando las ayudas a los autónomos o las pymes son inexistentes, es más que obvio que «no fan res» quienes decían que iban a revolucionar la Comunitat.

PSOE y Compromís, Puig y Oltra se han cargado de ideología para pisotear derechos. No es de extrañar pues, que la Sindicatura de Comptes desvelara en su último informe sobre las cuentas de la Generalitat que mientras se recortaban 7,7 millones en dependencia, se aportaban 5 millones para publicidad institucional. La ideología bien regada, es mucho más que un simple concepto, es una auténtica forma de gestionar.

Ahora, en el último año de legislatura y con unas elecciones llamando a la puerta, vienen las prisas del Consell por la apariencia y las obras. Compromís y PSOE lo van a fiar todo a la apariencia, Podemos seguirá lanzando faroles al Consell para acabar claudicando a sus preceptos, Ciudadanos seguirá de perfil con la cosechadora de votos preparada pero sin ser capaz de dar una respuesta o tomar un decisión. Y mientras eso pasa, los valencianos seguiremos castigados con más impuestos. Puig y Oltra en tres años nos han frito a impuestos, un 17% más que en el 2015 y uno se pregunta ¿para qué?

El PP ha dicho bien claro que no quiere que los valencianos sigan pagando el impuesto de sucesiones, impuesto aumentado por Puig y Oltra con el beneplácito del resto de partidos. Un Consell con más de 3.000 millones que el último gobierno del PP, que ha incrementado la presión fiscal, subiendo impuestos, un 17% no puede tener como tarjeta de visita el «no fan res».

Esta claro, que tres años de Puig y Oltra han sido suficientes para darnos cuenta que la Comunitat no va hacia ninguna parte, que la política no está al servicio de todos, solo de los que piensan igual, que las oportunidades son para algunos pocos y que la ideología ha vencido a los derechos.

*Diputado autonómico del PP